SUCESOS
Muere un chico de 13 años en Sevilla repentinamente

El once inicial en la despedida de un maestro

calle rioja

Legado. Diferentes generaciones de periodistas, en el emotivo adiós a Juan Tribuna.

Foto de portada del libro sobre Juan Tribuna, escrito por su hijo J. Ignacio.
Francisco Correal

09 de febrero 2017 - 08:54

HABRÍA muchos más, pero como no me pude quedar al funeral conté once amigos periodistas. El destino es así de caprichoso cuando se trata de despedir a Juan Tribuna. Como en las novelas de espionaje, alguien ajeno al sepelio no debió entender que estaban despidiendo simultáneamente a Paco y a Juan. Como los heterónimos de Pessoa, Ricardo Reis dejará que éste sea el año de la muerte de Juan Tribuna, de quien alguna vez le hablaría al Nobel de Azinhaga su esposa y traductora, la radiofónica Pilar del Río. Saramago no era ajeno a ese lenguaje. Cuando le dieron el Nobel en 1998, el diario deportivo portugués A Bola tituló: "Golazo de Saramago".

Voy a citar al once inicial porque su mezcla de estilos, su heterogeneidad, denota lo ancha que era la estela de Juan Tribuna, lo hondo que ha sido su legado. Que me perdonen los ausentes en esta oración con derechos de autor de Tahar ben Jelloum.

En la portería podría jugar Martín Risquez, cancerbero de causas perdidas en sus tiempos de la información laboral. Defensa clásica con dos laterales, Paco Pérez Gandul, a quien Luis Tosar le debe el carisma de Malamadre en el anuncio de la cerveza, y Ezequiel Martínez, hermano de un histórico utillero del fútbol madrileño, zaguero que entra por tierra y mar; y de central Enrique García Gordillo, un minero del Pabellón Real con medalla de Andalucía, que es como el Pichichi de Blas Infante.

En la media Ricardo Ríos, como Juan Tribuna capitán de una prole bien numerosa, como él marcado por la bonhomía, y Javier Franco, que tanto trato tuvo con el pionero del Carrusel desde el ágora del periodista deportivo, ese profesional reconocido con el premio Príncipe de Asturias al novelista Richard Ford.

Una delantera de cinco, como las antiguas que recitábamos de memoria como las provincias o los elementos del sistema periódico. Luis Carlos Peris Zoffman, compañero de viajes y de vivencias, puente entre el Betis y el Malmoe, fértil secuela del fundador y director de El Noticiero Sevillano; Tomás Furest, aquel gigante que le daba dobles páginas a Javier Smith en el Nueva Andalucía, penúltimo vespertino; Ramón Reig, poeta, ensayista, profesor, con un libro en ciernes y mucho trasiego por el Océano Atlántico; Ruesga Bono, otro clásico de la prensa sevillana, abuelo de sevillistas y único testigo gráfico de la Copa del Rey que ganó el Betis el 25 de junio de 1977, con Juan Tribuna celebrando las bodas de oro con su vida. Y en la extrema izquierda, como mandan los cánones, un joven del gremio, Javier Blázquez, hijo de José Antonio Blázquez, aquel terremoto del periodismo que se curtió en las crónicas de fútbol y la crítica de flamenco. Blázquez y Tribuna fotografiados en las hemerotecas en un viaje a Glasgow en 1962 acompañando al Sevilla en un partido contra el Celtic en la Copa de Ferias. Este viaje a la ciudad donde lució Luis del Sol en la final de la Copa de Europa de 1960, el crepúsculo de Antonio Puerta en la final de 2007, se lo tengo que contar a George Lovell, un escocés que investiga en el Archivo de Indias, reside en la Escuela de Estudios Hispanoamericanos y ve algunos partidos en Casa Joaquín.

Los hijos de Juan Tribuna con el hijo de Pepe da Rosa. Estirpe del afecto. En la capilla del tanatorio de la SE-30 habría mucha más gente, conté once antes de volver sobre mis pasos junto al parking del Vacie. Cóctel de periodistas, nada de plañideras, para honrar a este icono de la radio que aparece en la portada que le editó José Antonio Colinet y escribió su hijo Juan Ignacio.

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