Los pináculos del XVI de la Catedral

El Cabildo ordena revisar los remates artísticos de las cubiertas del templo gótico que llevaban varios años con mallas de protección Los trabajos coinciden con los del campanario de la Giralda

Los pináculos del XVI de la Catedral
Carlos Navarro Antolín

16 de junio 2013 - 05:03

Un trabajo en altura y minucioso. Un episodio más de la labor nunca finita de mantenimiento de la Catedral, un ser vivo que nunca deja de dar ni información ni sorpresas, como alguna vez ha comentado el maestro mayor del templo metropolitano, el arquitecto Alfonso Jiménez. Al mismo tiempo que se revisa el campanario de la Giralda con unos andamios espectaculares que despiertan la curiosidad de los viandantes, también se inspeccionan los pináculos del siglo XVI que se localizan frente a la Puerta del Perdón, mirando hacia el Patio de los Naranjos. Estos remates artísticos son los más modernos de entre el juego de pináculos góticos, por lo que están fechados en la primera mitad del siglo XVI frente a los primitivos, que son de la primera mitad del XV y están ubicados en la fachada principal que da hacia la Avenida, la que corresponde al maestro Carlin. Entre los pináculos góticos más antiguos y los más modernos hay unos setenta años de diferencia.

Los de construcción más tardía son, paradójicamente, los que tuvieron que ser protegidos hace tres años con mallas ante el riesgo de desprendimiento. Hasta ahora no se ha podido afrontar un trabajo de inspección directa por todas las caras, lo que ha supuesto la instalación de andamios y la contratación de un equipo especializado. Estos pináculos son de piedra original del Puerto de Santa María y corresponden al arquitecto Gonzalo de Rozas. El primer dictamen informa de unos pináculos que no están tan mal como podía deducirse a simple vista cuando fueron cubiertos con una red de seguridad. Los desprendimientos han sido mínimos. Los técnicos se encargan estos días de practicar labores de consolidación con productos especiales, para reducir el proceso de arenización, y tareas básicas de limpieza mediante el cepillado y otros métodos.

Los pináculos son quizás los elementos arquitectónicos de la Catedral sometidos a un mayor desgaste. Presentan problemas de conservación desde el siglo XVIII. De los góticos puros quedan ya muy pocos. La Catedral tiene más de 200, entre los que los hay de muy distintas tipologías: exentos, adosados a paredes o columnas, formando piñas, etcétera. La principal amenaza para estos pináculos son los procesos de arenización. La causa de este mal se explica porque presentan poco volumen y mucha superficie al ser elementos eminentemente decorativos. Muy al contrario, por ejemplo, de lo que ocurre con las paredes del templo, que presentan un volumen perfecto y son lisas. La gran diferencia entre el volumen y la superficie de los pináculos es la causa de su muerte lenta si no se aplican tratamientos de consolidación.

Ha habido casos muy específicos recientes en los que el Cabildo Catedral ha encargado la hechura de nuevos pináculos. Cada uno de nueva factura cuesta casi 40.000 euros.

Una Catedral gótica difícilmente se concebiría sin los pináculos , de ahí que hasta hace pocos años (con anterioridad a la crisis) se reservaran partidas específicas para este fin. Entre los que se han construido de nuevo está uno de los con el que remata la Puerta del Príncipe, situada frente al Archivo de Indias. Para estas obras de nueva factura no se emplea ya la piedra original de El Puerto de Santa María, sino la procedente de canteras de Murcia y Albacete, de gran calidad y que augura larga vida a los de nueva construcción.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último