La profesora Adela Cortina abre las jornadas del medio siglo de la iglesia San Pío X
Antes de la charla, la catedrática de Ética y Filosofía Política, último premio Nacional de Ensayo, recorrió el Polígono Sur
Cincuenta años de la parroquia San Pío X y veinte de la asociación Alborear. Es la doble conmemoración que se celebra en esta parroquia del Polígono Sur, situada en el corazón del barrio de las Letanías.
El programa de actividades se prolonga hasta el mes de julio y ayer comenzó con una charla con posterior coloquio a cargo de Adela Cortina, catedrática de Ética y Filosofía Política en la Universidad de Valencia y premio Nacional de Ensayo por su obra Para qué sirve realmente la Ética.
A la profesora Cortina la presentó su esposo, el también catedrático de Filosofía Jesús Conil, con el que compartió aventuras docentes e intelectuales en Murcia y en Alemania. "Para mí es un honor, una maravilla ser el marido de Adela Cortina".
"Tengo un amigo que tiene una parroquia y vine hace dos años". Así explicó la profesora Cortina su relación con esta iglesia perdida en la archidiócesis de Sevilla. El acto lo abrió Emilio Calderón, párroco de San Pío X, que enmarcó la charla. "Vivimos en una sociedad donde se está perdiendo el sentido ético de la vida, aquí no existe más que el dinero".
El salón de actos de la parroquia se llenó de vecinos, profesionales e incluso estudiantes interesados en el tema. La profesora Cortina introdujo la cuestión citando el fragmento de una carta que recibió de Asun, una de las voluntarias que colaboran en la parroquia: "Es muy difícil hablar de felicidad en un barrio como el nuestro".
Es el único barrio de Sevilla para el que se creó la figura del comisionado. En la jornada de ayer, víspera de la misa de precepto, coincidieron las dos personas que han tenido esa responsabilidad, Jesús Maeztu, en la actualidad Defensor del Pueblo -su predecesor, José Chamizo, fue el encargado de presentar al profesor Conil- y la actual comisionada, la profesora universitaria María del Mar González. "Te leo y mis alumnos te estudian", le dijo a Adela Cortina cuando se la presentaron antes de la charla.
Para no hablar de oídas, la catedrática de Ética y Filosofía Política hizo un recorrido por buena parte del Polígono Sur y comprobó la precariedad del tejido urbano, sus carencias laborales y de infraestructura. Un problema ético relacionado con la felicidad, ya que ésta no se entiende sin una dimensión social y una atención preferente a los más desfavorecidos.
Entre el público estaba el psiquiatra y académico Jaime Rodríguez Sacristán, asiduo a las jornadas sobre Familia, Menores y Barrio. No pudo quedarse a la charla-coloquio porque tenía que ir a los Padres Blancos al bautizo del undécimo de sus nietos.
A lo largo de este curso, cada mes contará con un ponente de postín. El 21 de febrero intervendrá Santos Juliá, prestigioso historiador al que le cabe el honor de haber sido el primer párroco de San Pío X, en tiempos del cardenal Bueno Monreal. Del Polígono Sur se fue a la Sorbona y dejó el sacerdocio, pero no sus recuerdos, que evocará en la charla titulada Nuestra Raíces.
El 6 de marzo hablará José Antonio Pagola, un sacerdote guipuzcoano que hizo Teología en la Universidad Gregoriana de Roma. Los días previos a la Semana Santa, la parroquia recibirá la visita pastoral del arzobispo Juan José Asenjo. En la última semana de abril habrá un retiro de Feria.
Adela Cortina es mujer de preguntas. "Cuando hago preguntas no las hago por hacer". "¿Creen que es razonable creer en Dios en el siglo XXI?", preguntó al auditorio. Y fruto de sus estancias en Alemania, citó a Horkheimer: "El problema del mal es acuciante y uno se pregunta por qué Dios permite tanto mal. Si Dios no existe, la injusticia tiene la última palabra de la Historia".
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