En recuerdo a Álvaro Borondo García
Obituario
Recuerdo a Álvaro como un joven enamorado, locamente enamorado. Aquella preciosa chavala rubia le trastornó el corazón, le obsesionó de tal manera que perdió los papeles y, se prometió no parar hasta conseguirla.
Cuando le echó valor y le expuso sus sentimientos, Laura, que siempre ha sido una chica inteligente, supo ver de inmediato los grandes valores del chico que tenía delante y no lo dejó escapar. Así comenzó todo, con su impecable amor, Laura y Álvaro formaron esta gran familia.
Primero llegó Sara, la preciosidad hecha niña, luego Laurita la niña hecha dulzura, y así apareció el gran padre, siempre cuidando de sus hijas, siempre con tiempo para jugar con ellas. Álvaro, un buen cofrade dedicado por entero a su Hermandad de la Paz, entregado a distintas Juntas de Gobierno, costalero o nazareno siempre con su Jesús de la Victoria y, por supuesto, con sus dos niñas por delante.
El rugby, una de sus aficiones, el Sevilla una de sus pasiones, el heavy metal uno de sus gustos ocultos, pero por encima de todo un buen Cristiano que deja huella en todas las personas que lo tratamos.
Hay mucho bueno que decir de nuestro Álvaro, aquel chaval que se nos ha ido enamorado con sólo 53 años y con mucho por hacer en su vida. Todos los que lo queremos, damos por sentado que María Santísima de La Paz ya ha acompañado a Álvaro hasta el Reino de los Cielos, porque Dios quiere contar con el en su “Junta de Gobierno”. Descansa en Paz Álvaro Borondo García, un hombre bueno.
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