Patrimonio

El nuevo brillo del retablo de las Dos Trinidades de Martínez Montañés

  • Este gran relieve fue realizado en 1609 para la iglesia de San Ildefonso.

  • Ha sido sometido a una intervención conservativa por parte de Carmen Bahima.

Parte del retablo de las Dos Trinidades. Parte del retablo de las Dos Trinidades.

Parte del retablo de las Dos Trinidades. / D. S.

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El retablo de las Dos Trinidades, una de las obras más originales de Martínez Montañés, ha sido sometido a un a intervención conservativa por parte de la restauradora Carmen Bahima. La obra de considerables dimensiones, mide 200 por 110 centímetros, forma parte el patrimonio e la parroquia de San Ildefonso, para la que fue realizada en 1609. La actuación ha consistido, principalmente, en eliminar algunos repintes de la policromía, que no es la original, la reposición de algunos elementos y el refuerzo de la tabla.

El relieve fue encargado a Montañés en 1609 por el presbítero Lucas Pérez, beneficiario de la iglesia de San Ildefonso, y seguramente formara parte de un retablo ahora desaparecido, como explica el profesor José Francisco Haldón en un artículo: "Esta representación de las Dos Trinidades formó parte un desaparecido retablo en el primitivo templo parroquial. Tras la reconstrucción, concluida en 1841, quedó situado en su actual emplazamiento (capilla del Baptisterio)". 

Carmen Bahima trabajando sobre el relieve. Carmen Bahima trabajando sobre el relieve.

Carmen Bahima trabajando sobre el relieve. / D. S.

Se trata de un gran relieve, "resuelto con singular maestría", que se divide en dos mitades. En la parte inferior se muestra una escena terrenal con la Sagrada Familia; mientras que la superior, a modo de rompimiento de gloria, sobre unas nubes, se representa a Dios Padre acompañado por cinco cabezas de ángeles y la representación del Espíritu Santo en forma de paloma.

La intervención conservativa sobre la obra se ha llevado a cabo en el estudio de la restauradora. La primera actuación consistió en la fijación de los estratos de la policromía y de preparación que corrían riesgo de desprendimiento. Seguidamente, se llevó a cabo un test de solubilidad para determinar el disolvente necesario para retirar la suciedad acumulad. "Una vez eliminada se observó que la obra estaba repolicromada y reestofada. El profesor Roda Peña documenta en una publicación que la obra fue intervenida por Juan de Astorga en 1816", explica Bahima.

La figura de la Virgen a medio limpiar. La figura de la Virgen a medio limpiar.

La figura de la Virgen a medio limpiar. / D. S.

Se ha mantenido la actual policromía de Astorga, al igual que los estofados, pues no había garantías de que la subyacente estuviera en un estado óptimo. También se han restituido algunos fragmentos perdidos, como los dedos de la imagen del Dios Padre o los del Niño Jesús . Se ha repuesto parte de la capa de preparación perdida, reintegrándose con una técnica reversible. Finalmente se ha barnizado de manera general.

Por su parte, la actuación sobre el reverso ha consistido en una limpieza mecánica y en la posterior colocación de unos pequeños travesaños con el objetivo de dar más consistencia al relieve.

El gran relieve tras la actuación de conservación. El gran relieve tras la actuación de conservación.

El gran relieve tras la actuación de conservación. / D. S.

El retablo de las Dos Trinidades, por su singularidad y gran calidad, formó parte de la exposición que se organizó en Alcalá la Real (Jaén) por el 450 aniversario del nacimiento de Martínez Montañés. La pieza también se podrá admirar en la muestra antológica que sobre el Dios de la Madera prepara el Museo de Bellas Artes de Sevilla para final de año.

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