La sospechosa del crimen de León X simuló ante sus vecinos que quería rescatar a la víctima de las llamas

Una testigo relata cómo la joven detenida como presunta autora del homicidio aporreó la puerta de la vivienda buscando respuestas de la octogenaria horas después de haber prendido fuego a la vivienda

Una joven mata a su casera metiéndole fuego al piso en Sevilla

La puerta de acceso al piso incendiado en la calle León X. / M. G.

La madrugada del 14 de enero quedará grabada para siempre en la memoria de los vecinos de la calle León X, en el barrio sevillano de la Macarena. Sin saberlo, aquella noche asistieron a una tragedia irreversible en la que perdió la vida una vecina de unos 80 años a consecuencia del incendio declarado en su vivienda. Hoy, tras la detención de una joven argelina con la que convivía la víctima como presunta autora del fuego, los testimonios de quienes vivieron aquellos momentos mezclan la incredulidad, con la impotencia

"Llevo doce años viviendo aquí y éramos vecinas e toda la vida", relata una testigo que prefiere no ser identificada. Aquella noche, se acababa de acostar cuando comenzaron a llamar con insistencia a su puerta. "Eran la una y pico de la madrugada. Yo no entendía nada. Cuando salí al rellano estaban dos muchachos del piso de enfrente y una chica que no había visto antes muy nerviosa", relata.

La mujer no sabía entonces quién era esa joven. Pensó, como el resto, que se trataba de alguien que estaba en casa de los vecinos. "Yo creía que estaba con ellos. Nadie sabía que convivía con Ana", explica, refiriéndose a la víctima y su presunta asesina. Juntos comenzaron a aporrear la puerta del piso incendiado. "Yo gritaba y gritaba buscando respuestas desde dentro y, si yo daba golpes, esta chica daba más. Estaba fuera de sí", apostilla.

Los primeros indicios del fuego no fueron llamas, sino sonidos. Los vecinos más cercanos al piso incendiado se dieron dado cuenta porque escuchaban cómo estallaban los cristales dentro. "Eso no es un fuego de media hora. Eso llevaba ardiendo dos o tres horas", sostiene la testigo, convencida de que el incendio se inició mucho antes de que alguien pidiera ayuda.

Según su testimonio, es entonces cuando la sospechosa desapareció de repente del rellano. "En ese momento yo no pensé nada. Estaba en shock. Luego volvió con una llave", afirman los testigos. Cuando intentó abrir, la Policía Nacional ya estaba allí y se lo impidió hasta la llegada de los bomberos. "Ella quería entrar a toda costa. Tuvieron que sujetarla y sacarla fuera", concreta.

A partir de aquí, la mujer relata que los vecinos fueron confinados en sus viviendas. "Nos dijeron que pusiéramos toallas mojadas en las puertas y que no saliéramos. "Había muchísimo humo", remarca.

Según sus testimonios, los bomberos tuvieron que usar maquinaria para extraer el humo antes de poder acceder. "Ni ellos podían entrar al principio", recuerdan los vecinos, que incluso intentaron orientarlos desde su propia puerta sobre la distribución del piso, sin saber si la anciana estaba en el baño o en el dormitorio.

Horas después, la incertidumbre continuaba. "A nosotros no nos dijeron nada", cuentan. La noticia del fallecimiento de la octogenaria llegó más tarde, confirmándose su muerte en el hospital a causa de las graves quemaduras.

Con el paso de los días, los vecinos empezaron a reconstruir lo ocurrido. Supieron que la joven convivía con la anciana dentro de un programa de convivencia para estudiantes universitarios de la Universidad de Sevilla, donde estudiaba Filología. También que, presuntamente, ambas habrían discutido y que la familia de la anciana ya habrían intentado que se marchara de la casa.

"Yo no me creo que Ana no se despertara. Ella no estaba enferma", insiste la testigo. "Un fuego así no se produce solo y una persona no acaba así en tan poco tiempo", coincide con más vecinos del bloque que apuntan que la ahora detenida habría protagonizado un episodio violento horas después del incendio en la casa de un sobrino de la víctima, donde se quiso hospedar tras quedar inutilizada la vivienda en la que convivía con la anciana, y tuvo que intervenir de nuevo la Policía.

Una semana después, y cuando la Policía Nacional ha confirmado su detención y su ingreso en prisión provisional como presunta autora del homicidio, el edificio sigue marcado por el fuego. "A mí me cuesta entrar y salir de mi casa. Ver la puerta, el rellano o el olor", confiesa emocionada la vecina.

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