Osasuna-Sevilla con el recuerdo de viejas batallas

Desde mi córner

Los navarros fueron el curso pasado los más nocivos de todo el curso para el Sevilla

SABATINA ciertamente atractiva con ese partido en Pamplona a la hora habitual del fútbol de cuando entonces. Aquel fútbol tan añorado en plena digestión que no tenía otro horario ante la falta de luz artificial en los estadios. Bueno, pues a esas cuatro y cuarto en todos los relojes de la Plaza del Castillo intentará el Sevilla tenérselas tiesas con ese enemigo íntimo llamado Osasuna que en el curso pasado se erigió en verdugo muy principal.

Ganó Osasuna los dos partidos de Liga y eliminó al Sevilla de la Copa del Rey, con lo que hoy se atisba como una posibilidad de vendetta para la tropa de Mendilíbar. Y en la actualidad, los seis puntos de los navarros doblan el número de puntos logrados por los sevillistas. El efecto Sergio Ramos hizo efecto ante Las Palmas para abrir la cuenta de puntos, lo que iba a paliarse en la noche eurocopera del miércoles frente al actual colista de la Liga francesa, léase Ligue 1.

Y al asalto de El Sadar va este Sevilla que Mendilíbar intenta remodelar a su imagen y semejanza, algo que ya logró el curso pasado con el resultado que tan buen lugar ocupa en los recuerdos. Se desgañita el vasco tanto en privado como en público en la explicación de qué es lo que quiere que haga su gente. Y resulta extraño que ahora no cale entre su tropa lo que tan bien asimilaron desde aquella cita en Carranza hasta la muy celebrada de Budapest contra Mourinho.

Los partidos entrambos protagonistas de hoy traen muchas vivencias y no todas agradables. Tiempos de Caparrós y Ciganda, de Pablo Alfaro y Javi Navarro frente al Chengue Morales y Bakayoko con la adrenalina y la testosterona en volcánico maridaje que andan en lo más hondo de la memoria pero que en nada inciden en esto de hoy, con Jagoba y José Luis en los banquillos y Abde en el Betis. ¿Tendremos vendetta blanca cuando el sol empiece a declinar en El Sadar?

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