Dos años de total decadencia

Del Nido Carrasco no ha cumplido los retos que se marcó como presidente del Sevilla el 2 de enero de 2024, lograr la unión accionarial, acercarse a los socios y dibujar un proyecto sólido · El club, ahogado en créditos, se subasta tras perder 136 millones en dos ejercicios caóticos

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De Nido Carrasco, hace justo dos años en su primera comparecencia como presidente del Sevilla FC. / Raúl Caro

Del 2 de enero de 2024 a la misma fecha en este recién estrenado 2026 José María del Nido Carrasco no sólo no ha cumplido los objetivos que expresó y que se marcó en su investidura como presidente del Sevilla, sino que la sociedad vive el momento más inquietante de su historia, al borde de una venta como única solución de subsistencia y ahogado por los créditos. Ni el peor de los augurios podía dibujar una situación tan preocupante, haciendo verdaderas piruetas legales y financieras para evitar la entrada en causa técnica de disolución. Pese a que el balance que el consejo trata de publicitar no hace más que blanquear una nefasta gestión asegurando que el plan estratégico para reducir la deuda y volver a iniciar un proceso de regeneración está cerca, la realidad sólo dice que en los dos ejercicios en los que Del Nido Carrasco ha dirigido la entidad se han presentado pérdidas por 81,7 y 54,06 millones de euros. Una auténtica barbaridad. Nada menos que 135,76 millones que han llevado a la entidad a una situación caótica.

Y, además, a nivel social ha logrado justo lo contrario de lo que se propuso. “Tengo el objetivo de acercar más el club a los aficionados. Hago un llamamiento de unión a los accionistas, abonados y cualquier colectivo. Dialogaremos más. Iniciaré cuantas rondas hagan falta. A los que me vean con malos ojos, quiero convencerlos”, decía hace hoy justo dos años, cuando el distanciamiento con la masa social es mucho mayor, como se ha demostrado la ruptura de relaciones con la Federación de Peñas o sus ausencias en actos como Fieles de Nervión o el encuentro anual de peñas, así como la creación de una figura escudo, el presidente de honor, Joaquín Caparrós.

La relación con su padre, el máximo accionista José María del Nido Benavente, lejos de reconducirse ha traído nuevos episodios de luchas judiciales que han llevado a la sociedad a la situación en la que está. “Le he tendido la mano. Estoy dispuesto a sentarme con quien sea necesario por el bien del Sevilla, incluido mi padre. Cuando el club ha estado unido hemos conseguido hitos deportivos. Con unión es más fácil”, avanzaba el 2 de enero de 2024. “Recojo lo bueno de los anteriores presidentes. No vengo a copiar a nadie y que este período tenga mi propio sello”, decía. Su gestión salta a la vista. En el plano deportivo no ha ido precisamente mejor. Ha bordeado el descenso más que nunca y han pasado dos directores deportivos (Orta y Cordón) y cinco entrenadores (Diego Alonso, Quique Sánchez Flores, García Pimienta, Caparrós y Matías Almeyda).

El futuro es muy incierto. Nadie esconde desde dentro del propio club que la subasta al mejor postor es un hecho. Puede haber mil interpretaciones y es lícito, pero nadie puede negar que han sido dos años de total decadencia.

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