Jesús Alba
Un equipo pandillero en los mundos de Yupi
EN los años de apogeo de una cadena emergente que trataba de introducir un modelo que era impensable entonces y que hoy está más que normalizado, el de pagar por ver la televisión, al Sevilla le colgaron el cartel de equipo pandillero y de bajos fondos con la excusa de una guerra ajena cuando el fútbol argentino reinaba en el orbe. En el 86 había ganado un Mundial y en el 90 perdió la final ante Alemania, por lo que había intereses para acabar con un ciclo y fomentar la división entre menottistas y bilardistas. En esos comienzos de una década la imagen codificada a rayas que sonaba a festín de ratas en un cubo de basura escondía partidos de la NBA, porno del duro y un duelo de Primera por jornada, pero en su pantalla el Sevilla de Maradona era el anticristo ante el Tenerife del guapo de Fernando Redondo que dirigía el ya mediático y rabanístico Valdano –después estrella de la cadena– como bien diría Bilardo.
Y este Sevilla de Almeyda cada vez me recuerda más a aquel equipo tan odiado en Canal Plus, entonces el de la llave, que se cebaba y se servía a gusto con la excusa de apuntar con una cámara donde no estaba el balón. Más de treinta años después, Lo que el ojo no ve, título bajo el que aquel programa atizaba fuerte y flojo a aquel Sevilla e hizo famoso a Domingo Pérez por el “pisalo, pisalo” de Bilardo, ha pasado a las pantallas de los árbitros del VAR, pero sigue con el Sevilla en el punto de mira. Y lo hace con una inquina especial, mala leche y pulso del cirujano que no se mancha de sangre operando con robótica de alta precisión.
Tenía a Matías Almeyda por un tipo listo. Y lo tiene todo a su favor para convertirse en una especie de ídolo para una afición que vaga en un solar de tierra, piedra y alambres sin nadie que lo guíe. Con más tarjetas que nadie, más penaltis, más derrotas... el mínimo pie que se dé es de una torpeza supina en la Liga de los mundos de Yupi. Encima el argentino es reincidente. Por tercera vez ha dejado esa imagen que algunos –y lo están deseando– tachan de líder pandillero. Y eso es lo peor que le puede pasar al Sevilla.
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