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Las infecciones en sangre crecen un 35% en una década en los hospitales españoles

Esta complicación, una de las más graves asociadas a la atención sanitaria, posee una alta mortalidad asociada

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Análisis de sangre. / M. G.

Las infecciones del torrente sanguíneo, una de las complicaciones más graves asociadas a la atención sanitaria, han aumentado de forma sostenida en los hospitales españoles durante la última década, hasta un 35%, según revela el mayor estudio nacional realizado hasta la fecha sobre esta patología.

El trabajo al que ha tenido acceso Efe, que analiza 578.780 pacientes entre 2013 y 2023, confirma que la prevalencia de estas infecciones -conocidas como bacteriemias o bloodstream infections (BSI)- ha pasado de 18 casos por cada 1.000 pacientes hospitalizados en 2013 a 24,3 en 2023, lo que supone un incremento sostenido del 3,5% anual.

El estudio, elaborado a partir de los datos de la Encuesta de Prevalencia de Infecciones (Epine) y recientemente publicado en la revista Antimicrobial Resistance & Infection Control, está liderado por especialistas de varios centros españoles.

Las infecciones en sangre pueden originarse en la comunidad o durante la hospitalización; y mientras las primeras aumentan un 5,7% anual, impulsadas sobre todo por infecciones urinarias y digestivas que derivan en bacteriemia; las segunda crecen un 1,1% al año pese a los programas de prevención implantados en unidades críticas.

Las bacteriemias hospitalarias suponen todavía cerca de la mitad de todos los casos; de ellas, el 44% están relacionadas con catéteres, especialmente con los catéteres venosos centrales (CVC), cuya presencia multiplica por 8,3 el riesgo de desarrollar una infección.

El uso de catéteres venosos -especialmente los centrales- continúa siendo el principal factor modificable para reducir la incidencia de estas infecciones.

El estudio muestra que el 52% de los pacientes con infección hospitalaria llevaban un catéter venoso central, el 42% un catéter urinario y el 15% estaban intubados.

Los investigadores advierten que cada vez se utilizan más CVC fuera de las unidades de críticos (quimioterapia, nutrición parenteral o tratamientos prolongados), lo que puede estar incrementando el riesgo en plantas de hospitalización convencional, donde el personal tiene menor experiencia en su manejo.

El estudio alerta de que las bacteriemias hospitalarias presentan más resistencia a los antibióticos que las comunitarias.

Las infecciones en sangre son una de las complicaciones con mayor mortalidad asociada; y según datos citados en el estudio, la mortalidad atribuible puede superar el 20%, y los pacientes sufren estancias prolongadas -hasta 30 días adicionales- y un fuerte impacto económico.

Un hospital español estimó un coste medio añadido de 14.700 euros por paciente, lo que supuso más de nueve millones anuales para el centro.

Los autores subrayan que, aunque programas como Bacteriemia Zero (en UCI) han reducido las infecciones asociadas a catéteres, la incidencia global sigue siendo elevada y requiere actuaciones adicionales.

Entre las recomendaciones destacan la revisión diaria de la necesidad de catéteres, la retirada precoz de los mismos, la formación específica del personal, las auditorías y vigilancia continuada, y los sistemas digitales de alerta para evitar el uso prolongado.

También inciden en reforzar el abordaje de las infecciones urinarias, principal causa de bacteriemias secundarias tanto comunitarias como hospitalarias.

Los investigadores concluyen que España afronta un incremento sostenido de las infecciones del torrente sanguíneo, tanto de origen comunitario como hospitalario, con un elevado peso de las infecciones asociadas a dispositivos y una creciente amenaza de resistencias antibióticas.

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