La gran apuesta espacial de Elon Musk llega envuelta en escándalos, citaciones judiciales y dudas
Las polémicas rodean al magnate a pocos meses de uno de los eventos financieros del año: la salida a bolsa de SpaceX-xAI.
Por qué los centros de datos en el espacio de Elon Musk son una mala idea
Cuando Elon Musk anunció que SpaceX adquiría xAI y prometía constelaciones de un millón de satélites convertidos en centros de datos orbitales, el titular parecía sacado de una novela de ciencia ficción.
Unas horas después, la realidad terrenal se impuso: las autoridades francesas registraban las oficinas de X en París y citaban al magnate para interrogarle el próximo 20 de abril sobre acusaciones que incluyen "complicidad en la posesión de imágenes de menores de carácter pedopornográfico".
A eso se sumaron las revelaciones del Washington Post sobre la estrategia deliberada de contenido sexual en Grok y las investigaciones abiertas en media docena de países, que han convertido lo que debía ser un relato de conquista espacial en uno de gestión de crisis.
Viralidad antes que ética
Una investigación del Washington Post ha arrojado estos días luz sobre algo que muchos sospechaban pero pocos habían documentado.
Según documentos internos y testimonios de ex empleados de xAI, Musk impulsó deliberadamente la relajación de las barreras de seguridad de Grok para permitir la generación de contenido sexualmente explícito, con el objetivo de aumentar el tiempo de uso y hacer crecer la base de usuarios frente a competidores como ChatGPT o Gemini.
Los trabajadores del equipo de datos humanos de xAI fueron obligados a firmar cláusulas de exención de responsabilidad para trabajar con material "sensible, violento y sexual". La propia empresa reconoció ante su plantilla que la exposición a este tipo de contenidos podría resultar "traumatizante" y causar "estrés psicológico". Pero aun así les obligó a hacerlo.
En términos comerciales, la estrategia funcionó: las descargas de Grok aumentaron un 72% en las primeras tres semanas de enero y el escándalo de los falsos desnudos no consensuados generó una oleada de atención mediática que se tradujo en usuarios.
Contenidos sexuales
Entre las funciones más polémicas se encuentran los "compañeros de IA" eróticos. Según el código fuente verificado por el Washington Post, uno de estos bots, llamado Ani, fue programado para ser "extremadamente celosa" y estar "siempre un poco excitada".
Es el tipo de detalle que revela más de lo que parece: no estamos ante una funcionalidad que se coló por error, sino de un producto diseñado para explotar dinámicas emocionales y sexuales con fines comerciales.
El mes pasado, Grok generó una oleada de imágenes de desnudos no consensuados, utilizando fotografías de mujeres reales recreadas en poses sexuales o en ropa interior. Organizaciones como el Center for Countering Digital Hate estiman que la herramienta generó unas 23.000 imágenes sexualizadas que parecen representar a menores.
Ante estas acusaciones, Musk de entrada negó tener conocimiento de las imágenes de menores y aseguró que "Grok se negará a producir cualquier contenido ilegal. Si ocurre algo inesperado por un ataque informático, solucionamos el error de inmediato".
Según los empleados, ese “ataque informático” era una estrategia corporativa consciente. El magnate implementó restricciones parciales después de la presión internacional, que se ha ido intensificando.
Registro policial y citación judicial en Francia
El martes, las autoridades francesas dieron un paso que pocas veces se ve contra las grandes tecnológicas: un registro físico de las oficinas de X en París, llevado a cabo por la sección de lucha contra la ciberdelincuencia de la Fiscalía junto con la unidad nacional ciber de la Gendarmería y Europol. La investigación se amplió tras recibir denuncias que señalaban el funcionamiento de Grok en X, que habría provocado "la difusión de contenidos negacionistas y deepfakes de carácter sexual".
Entre los cargos penales que se investigan figuran "complicidad en la posesión de imágenes de menores de carácter pedopornográfico", "atentado contra la representación de la persona (deepfakes de carácter sexual)", "extracción fraudulenta de datos de un sistema de tratamiento automatizado de datos, en banda organizada" y "manipulación de algoritmos o sistemas informáticos".
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La Fiscalía francesa ha convocado a Musk mediante la figura del "interrogatorio libre", que permite comparecer ante la justicia sin estar detenido. Es un paso procesal formal para determinar si finalmente se le imputa formalmente. La citación está fijada para el 20 de abril, la misma fecha en la que debería presentarse Linda Yaccarino, directora ejecutiva de X.
Francia no está sola. xAI se enfrenta actualmente a investigaciones en la Comisión Europea, India, el estado de California, el Reino Unido y un grupo bipartidista de 35 fiscales generales de estados de EEUU que han exigido a xAI que comparta cómo pretende asegurar que Grok ya no sea capaz de producir imágenes íntimas no consensuadas o material de abuso sexual infantil. Además, Indonesia y Malasia bloquearon temporalmente Grok.
La salida a bolsa de junio
Todo esto ocurre a pocos meses de uno de los eventos financieros más esperados del año: la salida a bolsa de SpaceX-xAI, prevista para mediados de junio (coincidiendo con una conjunción planetaria y con el cumpleaños de Musk), con cifras estratosféricas sobre la mesa.
La pregunta es si los inversores institucionales estarán dispuestos a respaldar esa valoración. Por un lado, tienen una compañía de IA con investigaciones penales abiertas y, por otro, una propuesta técnica que los propios expertos del sector describen como "una idea terrible".
Fuentes cercanas a la operación citadas por Bloomberg han expresado dudas sobre la viabilidad financiera de xAI, que ha consumido miles de millones en investigación y desarrollo sin generar flujos de ingresos significativos.
La necesidad de construir y mantener enormes centros de datos para entrenar modelos de lenguaje masivos ha resultado extraordinariamente costosa. Y Musk propone multiplicar esa inversión llevándola al espacio, algo que han cuestionado tanto ingenieros y expertos en el sector espacial como astrónomos.
El conglomerado Musk
La fusión SpaceX-xAI es el último capítulo de lo que algunos analistas llaman el Master Plan Part IV de Musk: un conglomerado tecnológico verticalmente integrado que abarque desde vehículos eléctricos y energía renovable hasta inteligencia artificial, comunicaciones satelitales y exploración espacial.
La semana pasada, Tesla invirtió 2.000 millones de dólares en xAI, dos meses después de que los accionistas minoritarios rechazaran un acuerdo similar porque Musk estaba "negociando consigo mismo".
La relación entre Tesla y xAI ya venía estrechándose. El chatbot Grok se integró en los vehículos de Tesla, que proporcionó sistemas de baterías Megapack para los centros de datos de xAI en Tennessee.
Todo esto plantea dudas sobre gobernanza corporativa que los reguladores antimonopolio deberían examinar con lupa: ¿es buena idea que una sola persona controle sectores tan críticos de la tecnología y la infraestructura?
Del Departamento de Eficiencia a los contratos federales
Hay otro elemento que complica aún más este cuadro ya de por sí barroco: la relación de Musk con Donald Trump y, por extensión, con el gobierno federal de EEUU, una historia con tantos giros argumentales que podría ser una serie de Netflix.
Repasemos brevemente los primeros episodios: Musk riega con cientos de millones la campaña electoral de Trump y este, al volver a la Casa Blanca, lo premia con el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), creado para "reducir el desperdicio federal" (mientras Musk dirigía media docena de empresas con contratos federales).
Poco después comienzan las tensiones: cuando el presidente anunció en enero de 2025 el Proyecto Stargate, una iniciativa de 500.000 millones de dólares para infraestructura de IA liderada por OpenAI, Oracle y SoftBank. Musk (que tiene litigios abiertos con la primera) criticó públicamente la propuesta y, en privado, trató de bloquear una extensión del programa en Emiratos porque xAI no estaba incluida. En mayo, termina la primera temporada con la ruptura.
- La ironía es que Musk criticó el Proyecto Stargate por su gasto excesivo y su impacto energético. Ahora propone centros de datos espaciales que costarían muchísimo más.
En septiembre, arranca la segunda entrega, con giro de guion. El Gobierno de EEUU anuncia un contrato con xAI para implementar Grok 4 en todas las agencias federales.
Algo que es poco sensato por un buen puñado de razones que merecerían otro artículo casi tan largo como este, así que lo resumiremos: primero, el obvio conflicto de interés (se lleva un jugoso contrato público después de haber recortado a mansalva); segundo, Grok no es, técnicamente, la mejor opción (aparte de sus contenidos polémicos, tiene un largo historial de problemas de seguridad); tercero, la gobernanza (xAI tiene acceso a datos de múltiples agencias federales que podrían usarse para beneficiar al resto de las empresas de Musk).
Y otro detalle importante: el contrato con xAI se firmó mientras la compañía ya estaba siendo investigada por contenido sexual generado por su IA.
¿Habrá un nuevo giro argumental que enderece esto? Tal como está hoy EEUU, es poco probable.
La estrategia del caos controlado
Hay una lectura alternativa de todo esto. Musk ha demostrado repetidamente una habilidad singular para convertir la polémica en atención, y la atención en valoración de mercado.
Las descargas de Grok aumentaron un 72% durante el escándalo de los deepfakes. X sigue siendo relevante pese a perder anunciantes masivamente. Tesla mantiene una valoración estratosférica pese a competidores que producen más a menor coste.
La estrategia parece ser: generar titulares, mantenerse en todas las conversaciones, prometer visiones grandiosas y esquivar los problemas con equipos de abogados e ingenieros mientras el foco mediático ya ha pasado al siguiente escándalo o promesa.
La cuestión es si los inversores institucionales que deben comprometer decenas de miles de millones en junio estarán dispuestos a apostar por esta narrativa o si las investigaciones penales, las dudas técnicas y los conflictos de gobernanza terminarán pesando más que las visiones mesiánicas.
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