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Roberto Leal y Mercedes Guillén: "Mi madre me decía que por qué no estudiaba medicina, que eran los que tenían las casas más grandes en los pueblo"

Roberto Leal y su madre, Mercedes Guillén / Atresmedia
Francisco Andrés Gallardo

14 de enero 2026 - 08:27

Roberto Leal y su madre, Mercedes Guillén, dedican los miércoles por la noche en Antena 3 a recorrer ciudades y a demostrar que no hay edad para aprender, descubrir y disfrutar. Nos vamos de madre es una producción de la firma del periodista sevillano y presentador de Pasapalabra y El Desafío, Blondloyal, que ha tenido como primeras escalas, Estambul, Edimburgo (esta noche), Marrakech y Oporto.

-¿En qué momento decide "voy a descubrir a mi madre en la tele" porque va a merecer la pena?

-Roberto Leal: Ya viene de mis tiempos de reportero en España Directo. Los jefes preguntaban si alguna familia podía salir en los especiales de Navidad. ¿Alguno de vosotros va a cocinar algo especial? Y yo decía, mi madre. ¿A tu madre no le dará vergüenza? Yo decía, "no la tiene". Y a partir de ahí, en esas conexiones, fue naciendo ese amor por salir en la tele que tiene mi madre. Ella nunca ha querido ser protagonista en ninguna parte, pero se enciende la cámara y muestra una naturalidad que merece la pena. Y eso le ha permitido vivir unas experiencias que nunca hubiéramos imaginado.

-Es decir, a ella nunca le importó que su hijo Roberto se dedicara a algo tan ingrato como el periodismo.

-R. L: Cuando le dije lo que iba a estudiar ni mostró mucho entusiasmo ni me puso problema. Me dijo, tú estudia lo que quieras, que aquí está tu papá y tu mamá para que tú y tu hermana hagan la carrera que elijan. Jamás me puso problemas. Sí me decía que por qué no estudiaba medicina o profesor porque eran los que tenían las casa más grandes en los pueblos. Pero ya me hice periodista y cambió de opinión. He tenido la suerte de que me ha ido bien y mis padres siempre han estado orgullosos de sus hijos. Los padres siempre desean que sus hijos sean felices.

-Mercedes, ¿Cuándo vio que su niño podía ser el presentador y periodista que es?

-M. G: Yo le he visto siempre el don de la comunicación, tenía siempre don de palabra. Hablaba con todo el mundo, muy bien. Yo creía que iba a ser más bien pintor, le ha gustado siempre dibujar y lo hacía muy bien.

-Al final, un desastre, ni pintor, ni médico... periodista.

-M.G: Yo me siento muy feliz.

-¿Las cuatro ciudades de Nos vamos de madre tienen algún motivo concreto para que vaya Mercedes?

-R.L: Por ejemplo Estambul sabíamos que teníamos que ir sí o sí porque mi madre es una loca de las series turcas. Estambul era un sueño, y ponerle a prueba. Ha tenido la suerte de conocer a sus actores favoritos. En los cuatro casos hemos buscado contrastes culturales. Lugares que ella no cooncía.

-¿Cuáles son sus series turcas favoritas, Mercedes?

-M.G: Desde Fatmagül me he visto casi todas, he seguido las que he podido.

-R. L: Ella se ha visto todas las telenovelas. Desde la primera, cuando a mí me dejaba en el colegio...

-Es decir, Los ricos también lloran. Se cumplen en esta semana 40 años del primer estreno de un culebrón en las mañanas de TVE.

--M.G: Las historias de Mariana. Roberto tenía seis añitos.

-Yo tuve que tomar el biberón solo. También veia entonces Dinastía. Le encantaban Inés Duarte secretaria, Leonela, Cristal. Ahí se enamoró de Carlos Mata.

-¿Qué ciudad ha sido más emocionante?

-M.G: En cada ciudad lo he pasado mejor o peor según la experiencia, pero divertime, en todas. En la de Estambul he cumplido sueños. Y en Marrakech nos vestimos de bereberes, que parecíamos de Lawrence de Arabia.

-R.L: La túnica le quedaba increíble. Viniendo de un sitio como Alcalá de Al-Qalat de Wady Aira (Alcalá de Guadaíra) íbamos saludando a los primos.

-Y en Oporto, la saudade

-R.L: Oporto tiene ese punto entre hermoso y decadente, con mucho romanticismo. Ahí iba yo a seducirla a quedarme con su patrimonio. Ya le he dicho que ahora va a parecer que ella es millonaria y la cartilla ha variado poco.

-M.G: Yo sé que la tele es muy sacrificada, que todo necesita muchas horas. Hay día en los que hay que levantarse a las cuatro de la madrugada.

-Y Edimburgo, entrega que veremos hoy, es un Londres en miniatura...

-R.L: No le digas eso a un escocés. Ella no sabe a lo que iba. Le escogimos una iglesia convertida en apartamentos. ¿Qué es lo que se veía desde la ventana? Un cementerio, la cara es para verla.

-¿Y cómo han podido grabar las cuatro entregas?

-Aprovechando mucho el tiempo entre las grabaciones de Pasapalabra, lunes y martes, y El Desafío, que lo grabo el viernes. Máximo de tiempo para encajar equipo y agenda, máximo hemos podido estar fuera cuatro días. El programa es muy real porque no hay toma 2, lo hemos vivido como se ve. Ella iba sin guion. De ahí pegarnos más madrugones, esperar el buen tiempo para todos los exteriores. Son muchos factores. Teniendo que hablar con los Roberto Brasero de Escocia.

-Con un equipo ágil, no demasiado numeroso...

-En total en el equipo íbamos nueve personas, incluida mi mujer, Sara (Rubio), que es la directora. Ahí los suegros han tenido que cuidar de los niños, que no lo hemos puesto en los títulos de crédito, pero se lo merecerían.

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