El bar Ruperto deja de apuntar sus pájaros con tiza
El emblemático local de Triana se pasa al mundo digital
El legado que se fríe a fuego lento
Casa Ruperto, uno de los bares más emblemáticos de Triana, deja la tiza. Los camareros de este local, también conocido como Las Codornices o Los Pájaros, venían apuntando hasta ahora cada cuenta en el mostrador de metal y con una tiza. Al grito del nombre del cliente, se avisaba de que la ración estaba lista. Casi todo seguirá igual en este bar que no necesita cambiar nada, pero ahora las cuentas se llevarán de modo digital.
Casa Ruperto se caracteriza por sus codornices fritas, que son un ingenio de la gastronomía sevillana. Con un toque especial de adobo, cada "pájaro" se cocina cada mañana y se le da un golpe de freidora -en realidad es un perol- cuando el cliente lo pide. Tarda lo que tardaría la codorniz volando.
Casa Ruperto está en la calle Santa Cecilia, junto al tramo final de la calle San Jacinto. Ruperto Blanco Caro lo abrió en 1970, después de haber tenido otro local en Alfarería y, después, en la calle Castilla, también en Triana.
Su cocina fue galardonada en julio de 1987 por la prestigiosa Sociedad Gastronómica de Nueva York con el premio Garbanzo de Plata, un premio de indudable valor gastronómico y culinario que Ruperto se ganó a pulso cuando nadie en Sevilla lo había obtenido.
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