El pueblo de Sevilla que fue tierra de bandoleros y cuyas cuevas-escondite se pueden visitar en la actualidad
Badolatosa se encuentra a más de una hora de la capital, en sentido Granada, y haciendo frontera con las provincias malagueña y cordobesa
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En la zona de la Campiña sevillana y prácticamente colindante con las provincias de Córdoba y Málaga se encuentra uno de los últimos pueblos de la provincia de Sevilla: Badolatosa. Una localidad cuyo origen parece fecharse en tiempos romanos y que se ha hecho especialmente famosa a lo largo de la historia por la presencia de bandoleros en la zona, sobre todo en una pedanía que recibe el nombre de Corcoya.
Y es que esta tierra serrana serviría, antaño, de escondite al famoso bandolero José María El Tempranillo y a sus hombres. Una historia que se puede conocer de cerca gracias a la ruta que pasa por las cuevas donde vivió este personaje del siglo XIX, que eligió el municipio sevillano para su cuartel general.
Breve historia de Badolatosa
La fundación de la villa de la actual Badolatosa tiene sus orígenes, según parece, en tiempos romanos, cuando entonces se conocía a esta tierra como Vadus Latus (Vado Ancho), que correspondía con un lugar por el que se cree que cruzó Julio César el río Singilis (el Genil). De esta época se tienen en la localidad algunos vestigios como objetos y monedas.
Un dato curioso, como aparece en la página web del ayuntamiento de la localidad, es que en el sur de Italia hay un pueblo que se llama "Vadolato", un nombre similar a la antigua denominación de "Vadus Latus". Sin embargo, la actual denominación que se conocepodría proceder de la voz aljamiada "Badela Tonsa" (Espaldar Mojado), que correspondería con la época de la dominación árabe en la península.
En este periodo el pueblo funcionaría como una huerta cuyos productos se usaban para el mantenimiento de las poblaciones más cercanas. Hacia finales del año 1500, ya en el siglo XVI, el núcleo del pueblo como tal comenzaría a desarrollarse alrededor de la Iglesia actual y a lo que se conoce como "Castillo de los muertos", el barrio bajo en el que se encontraba en un primer momento el cementerio. Con el paso de los años el municipio comenzaría a crecer hacia arriba y hacia abajo hasta convertirse en la localidad que se conoce en la actualidad.
Badolatosa y los bandoleros
Es posible que la ubicación de este municipio sevillano favoreciera la aparición de bandoleros en la zona. Según algunos historiadores es necesario destacar la importancia del río Genil como elemento estratégico de la zona de actuación de los bandoleros, en lo que se conoce como la zona singiliense (por el nombre romano del río Genil, Singilis). Este transcurre, además, por su casco urbano, conformando una frontera natural entre Córdoba y Sevilla. A esto se suma que se trata de un lugar de difícil acceso rodeado por sierras que convertían a Badolatosa en el lugar óptimo para el bandolerismo del Tempranillo, conocido como un Robin Hood que robaba a ricos para dárselo a pobres.
A día de hoy aún se mantienen en pie las cuevas que este utilizaba para esconderse los días que iba a visitar a la Virgen de la Fuensanta, en la localidad. Estas cuevas, no muy profundas, pero acogedoras, están situadas junto a la casa del santero, en un lugar inhóspito dentro del Paraje Natural de Malpasillo. En este mismo lugar sería en el que el Tempranillo recibiría el indulto por parte de Fernando VII en 1832.
Badolatosa en la actualidad
Badolatosa es hoy en día un pueblo con un encanto incomparable. En pleno valle del Genil, este río y su entorno forman parte del reclamo turístico de la localidad junto a la interesante historia del bandolerismo en la zona. A medio camino de la pedanía de Corcoya hay unas vistas únicas en el Mirador del Meandro. La belleza inunda sus dos parajes naturales protegidos, los embalses de Malpasillo y de Cordobilla.
En Badolatosa también destaca su notable patrimonio monumental: la Iglesia del Socorro, originaria del siglo XVII y que cuenta con una réplica de la Sábana Santa de Turín del mismo siglo, y la Ermita de la Fuensanta en la pedanía de Corcoya, edificada en 1660, cuyas fiestas en septiembre acogen a muchos vecinos y vecinas de la zona así como de pueblos vecinos.
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