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El silbato, una vocación como tantas

Antonio del Toro Sánchez-Matamoro. Árbitro sevillano de Liga FEV de voleibol

El silbato, una vocación como tantas
José María López

02 de abril 2012 - 05:02

La clara apuesta por el voleibol que hace ya años se hizo desde el colegio Santo Tomás de Aquino sigue dando sus frutos hoy día. Unos frutos que se pueden observar tanto en la trayectoria del Cajasol Juvasa como en historias personales como la de Antonio del Toro, que en la actualidad arbitra partidos en la Liga FEV.

El apoyo en los comienzos tienen nombres y apellidos muy claros: "Di con una serie de entrenadores que me engancharon en este mundillo, como Pepe Herdugo, Pablo Salvago o Andrés y Camilo Ferreiro, que eran quienes llevaban las escuelas. Empezamos en infantiles, cadetes y demás y con 14 años empecé en el mundo del arbitraje". Esos comienzos tienen como sede la calle San Jacinto, donde residía un equipo trianero del mismo nombre y que era entrenado por un técnico que fue quien acercó a Antonio del Toro y a varios compañeros al arbitraje.

Tras realizar los cursos municipales de arbitraje en la sede del IMD, en 2001 Antonio del Toro da el paso para arbitrar partidos de superior categoría, haciendo el curso de arbitraje nacional y recibiendo un inesperado premio a los 14 años: "En 2001 decidí dar el paso hacia la Federación e hice el curso de arbitraje nacional. Empecé con varios compañeros y nos sorprendió a final de curso hacer de jueces de línea en un premundial que se disputó en Sevilla. Ese premundial lo jugaron España, Austria, Noruega y Croacia. Era una liguilla y de los seis partidos estuve en tres de ellos como juez de línea. El primer enfrentamiento lo libraron Croacia y Noruega".

Y una vez comenzada la ascensión, Antonio del Toro se negó a volver a atrás. Los años 2002 y 2003 arbitró en Sevilla, en 2004 dio el paso hacia Primera andaluza, el equivalente a Segunda Nacional, lo que le dio la posibilidad de arbitrar partidos correspondientes a los Campeonatos de Andalucía o del Memorial José Herdugo, el Campeonato Autonómico de selecciones provinciales.

Centrarse en el arbitraje tuvo como contraprestación el abandono de la práctica del juego. "Tengo 33 años y soy responsable de administración de una empresa de suministros acuáticos, lo que me obligó en 2007 a dejar la práctica del voleibol y centrarme en el arbitraje. Hasta entonces, seguía participando a nivel aficionado en los Juegos Municipales organizados por el IMD".

En lo referente a la preparación que un árbitro debe tener, Antonio del Toro tiene claras las fuentes de las que beber: "Hay un manual de un compañero de Almería, Rafa Godoy, que tiene muy poco tiempo pero debe ser el manual de cabecera. En cuanto a la práctica, hay que ver muchos partidos, hasta actuaciones de uno mismo".

Y reconoce que el voleibol no es ajeno a esa molesta compañera de viaje de tantos deportes, la presión: "Siempre la hay porque es un deporte en el que no todos los aficionados conocen las reglas".

En cuanto al futuro, Antonio del Toro tiene claro que el trabajo es la base de todo, al igual que la paciencia para lograr todo tipo de objetivos: "Vivo como los jugadores, día a día; se rumorea que pueden haber reestructuraciones en las categorías superiores de la Federación y hay mucha incertidumbre. Sólo queda seguir trabajando y el tiempo pondrá a cada uno en su sitio".

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