El caso de los ladrones que asaltaron una farmacia de Sevilla con un cortaúñas y sólo pudieron robar galletas para niños

La Audiencia condena a ambos a dos años y tres meses de cárcel tras un acuerdo entre sus abogados y la Fiscalía: ninguno entrará en prisión

Los cacos, ambos con decenas de detenciones a sus espaldas, no se llevaron dinero de la botica porque la caja tenía un mecanismo de seguridad imposible de abrir

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Imagen de archivo de una farmacia.
Imagen de archivo de una farmacia. / D.S.

La Audiencia de Sevilla juzgó ayer un atraco que más que el robo del siglo pareció el robobo de la jojoya. Dos ladrones asaltaron una farmacia de La Candelaria, en Los Pajaritos, armados con un cortaúñas y un cuchillo, pero la caja registradora disponía de un mecanismo que imposibilitaba que la boticaria pudiese abrirla, así que los cacos se conformaron con unas monedas de céntimos que les ofreció la encargada (a quien el susto no hay quien se lo quite)... y con dos paquetes de galletas para niños que pillaron in extremis de camino a la salida. Ni tiempo les dio de comerse su botín, porque la Policía los detuvo a muy pocos metros del establecimiento. Eso sí, no entrarán en la cárcel. Ambos han sido condenados a dos años y tres meses de prisión, pero sus abogados convencieron a la Fiscalía, y con ella al tribunal, para que esa pena se suspenda a cambio de no delinquir en unos años.

Como relataba la fiscal en su escrito de acusación, que ayer fue elevado a definitivo con la conformidad de los acusados, los hechos ocurrieron sobre las 9.40 de la mañana del 22 de agosto de 2025. “Daniel L.M. y Luis V.G., con ánimo de enriquecimiento ilícito, entraron en la farmacia [...] sita en la calle Candelera aprovechando que se hallaba abierta al púbico. Esgrimiendo Luis V. un objeto punzante y Daniel L. un cuchillo, se dirigieron a los empleados de la farmacia y les exigieron de manera agresiva la entrega del dinero”, explicaba el Ministerio Público. El “objeto punzante” era el cortaúñas; el cuchillo tenía una hoja de 19 centímetros y era de sierra. “Al no conseguir dinero en efectivo, se apoderaron de dos cajas de cereales y se dieron a la fuga”, añadía la Fiscalía. Los paquetes de “alimentación infantil” valían 4,10 euros cada uno.

Los dos ladrones, que “actuaron cubriendo sus caras para impedir ser reconocidos”, fueron detenidos “con posterioridad” en la calle Candelería. Todavía llevaban “las armas y los cereales sustraídos”, que lógicamente “fueron devueltos a su propietaria”.

Luis V., al que le constan 30 detenciones en su hoja de antecedentes, y Daniel L., con 22, llegaron ayer a la Audiencia desde la cárcel, ya que se encontraban en prisión provisional desde el día siguiente del atraco. Inicialmente se exponían a seis y cinco años de reclusión, respectivamente, por un delito de robo con intimidación con la agravante de disfraz para ambos y la de reincidencia para el primero de ellos. En la calificación del fiscal figuran cuatro condenas firmes que el reo había cumplido en junio del año pasado. Es decir, dos meses antes de asaltar la farmacia. En total sumaba más de seis años de prisión por cuatro robos con violencia o con fuerza.

La negociación entre los abogados y el Ministerio Público sirvió para rebajar muy mucho esas penas. La reducción, como es habitual, se basó en la aplicación de la atenuante de drogadicción: el argumento es que consumen sustancias tóxicas y eso mermó sus facultades y condicionó su comportamiento aquella mañana. De ahí proviene la fijación de las condenas en dos años y tres meses de prisión. Pero hay más, porque en principio no pisarán celda alguna. La Sección Cuarta, con el visto bueno de la fiscal, acordó suspender la ejecución de la pena privativa de libertad incluso para el multirreincidente, que fue defendido por el abogado José Manuel Martín Leal. La sentencia es firme.

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