Desfalco en Lipasam

El juez impone una fianza de 1,3 millones al ex contable de Lipasam por el desfalco

  • El instructor recuerda que el investigado ha reconocido que se apropió del dinero de Lipasam mediante un procedimiento informático que era muy difícil de detectar.

El ex contable de Lipasam Manuel M. G., a la derecha y con sombrero, sale de los juzgados junto a su abogado. El ex contable de Lipasam Manuel M. G., a la derecha y con sombrero, sale de los juzgados junto a su abogado.

El ex contable de Lipasam Manuel M. G., a la derecha y con sombrero, sale de los juzgados junto a su abogado. / Belén Vargas

El juez de Instrucción número 14 de Sevilla, Manuel Centeno Campoy, ha fijado una fianza de 1.378.407,76 euros para el ex contable de Lipasam Manuel M. G. y para su esposa, en relación con el desfalco que el primero llevó a cabo en la empresa municipal de limpieza.

En un auto que se produce después de que en julio pasado se acordara el embargo de los bienes del matrimonio, el magistrado acuerda fijar la responsabilidad civil en 1.033.805,82 euros, por lo que fija la cuantía de la fianza en esos 1,3 millones.

El juez argumenta que el investigado, que era jefe de servicio del departamento económico y financiero de Lipasam, ha reconocido en su declaración que se apropió de las cantidades de la empresa municipal en base a un "procedimiento informático descrito y acreditado en estas actuaciones", habiendo causado un perjuicio que se ha cifrado hasta el momento en más de un millón de euros.

El embargo se produce para "asegurar la responsabilidades pecuniarias que puedan declararse procedentes", al haberse acreditado "de forma suficiente e indiciariamente la responsabilidad penal" de Manuel M. G. en los hechos investigados y la "participación en los mismos de su esposa, en concepto que se dilucidará posteriormente". El juez ha dado un plazo de una audiencia al matrimonio para que aporten la fianza impuesta.

El instructor ya acordó en julio pasado el embargo de los bienes, después de que la defensa presentara un escrito en el que ponía a disposición del juzgado los bienes que conforman su patrimonio, entre los que destacan dos viviendas (en Sevilla y Rota), una "embarcación" y la mitad de un coche de caballos, del que su defensa ha aportado al juez un contrato privado de adquisición del mismo que está a nombre de un tercero, pero del que Manuel M. G. posee el 50%.

Junto a esto, entregó en el juzgado de Instrucción una copia de las escrituras de compraventa de los bienes inmuebles, así como el permiso de circulación de tres vehículos, una motocicleta y dos turismos, según refleja el escrito.

También ha aportado la escritura de constitución de la sociedad "Eventos de la Tisana", junto al extracto de movimientos durante su actividad. La defensa urge al juzgado a que estas propiedades se apliquen "a la satisfacción de la deuda, toda vez que, sobre todo en lo que se refiere a los bienes muebles, van sufriendo la lógica depreciación por el paso del tiempo".

Cuando el pasado mes marzo testificó ante el juez, el ex jefe de servicio del departamento económico y financiero de Lipasam Manuel M. G. confesó  que se apropió de más de un millón de euros de las cuentas de la empresa pública de limpieza de Sevilla, mediante un sistema que, según declaró, era de "difícil detección" por parte de Lipasam y por eso nunca se detectó en las auditorías realizadas a la sociedad.

El investigado reconoció entonces que su modus operandi consistía en que "independientemente de los datos que aparecieran en la remesa de los pagos", en la base de datos del sistema informático -en una aplicación denominada SAP- figuraban como cuenta para realizar los ingresos una cuenta suya. Posteriormente, colocaba el "número de cuenta del proveedor y a veces no lo hacía porque se olvidaba", algo que ha ocurrido en los últimos ingresos recibidos por importe de más de 264.000 euros cuando ya había cesado como trabajador de Lipasam y que se ha debido a que "seguía figurando su número de cuenta en la base de datos informáticos". 

La gerente de Lipasam, Virginia Pividal, que declaró como testigo ante el instructor, aseguró que el investigado aprovechó una “grieta” del sistema informático para hacerse con este dinero a lo largo de varios años. 

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