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La juez deja en libertad al hombre que se atrincheró el domingo en Camas a pesar de que le imputa cuatro delitos

Le prohíbe que vuelva a su domicilio y que se comunique o aproxime a menos de 300 metros de su vecino con el que mantiene una disputa por los ruidos y una cámara que colocó el investigado

Un hombre se atrinchera en su vivienda de Camas

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Detenido el hombre que se ha atrincherado en su vivienda de Camas tras disparar al aire / Antonio Pizarro

La juez ha dejado en libertad al hombre que el pasado domingo se atrincheró en su vivienda de Camas a pesar de que le atribuye hasta cuatro delitos de amenazas graves con arma, daños, atentado a la autoridad y tenencia ilícita de armas. La titular de la plaza 18 de la Sección de instrucción del Tribunal de Instancia de Sevilla decidió a última hora de ayer dejar en libertad a G. B. J., de 36 años, a quien no obstante le ha impuesto la prohibición de residir en su domicilio mientras se investiga la causa, así como de comunicarse o aproximarse a menos de 300 metros de su vecino de la Calle Melilla con el que mantiene una disputa por ruidos y por una cámara que el investigado colocó enfocando a la puerta de la casa del vecino.

La decisión de la instructora se ha producido después de que la Fiscalía de Sevillla sólo interesara esa prohibición de aproximarse a su vecino o a su familia, es decir, no solicitó la medida de privación de libertad, mientras que la defensa del sospechoso, que ejerce la letrada Mónica Gallardo Bejarano, solicitó su puesta en libertad.

En el auto, la magistrada destaca precisamente la "exacerbada actitud violenta del detenido, el empleo de armas de fuego para cuya tenencia carece de permiso, la actitud constante de ruidos, hostilidad, daños e intimidación a sus vecinos", y por ello considera necesario y justificado "en aras de proteger al denunciante, a su núcleo familiar y su propiedad, el imponer al detenido la medida cautelar prohibitiva" mencionada.

En cuanto al relato de los hechos que sucedieron el pasado domingo, la juez señala que los atestados remitidos por la Policía Nacional ponen de manifiesto que el investigado, G. B. J., mantiene un conflicto con su vecino, "a causa de ruidos y molestias que se producen desde el domicilio del detenido y a causa de que éste tiene una cámara de videovigilancia que apunta a la puerta de entrada del vecino".

Dice la instructora que sobre las 13:00 horas del pasado sábado, día 10 de enero, el sospechoso cogió una escopeta y apuntó a su vecino desde la azotea de su domicilio. Ese mismo día, esgrimiendo en esta ocasión un cuchillo, se acercó a su vecino y le dijo "chivato, puto moro, te voy a matar". Su vecino se refugió entonces en su casa y el detenido comenzó a golpear la ventana y la puerta del domicilio del vecino, llegando a "romper de una pedrada la ventana de la primera planta". Durante el resto del sábado, siguió golpeando la puerta a intervalos.

A la mañana siguiente, sobre las siete de la madrugada del domingo día 11 de enero, el investigado comenzó a gritar que iba "a matar al vecino denunciante", portando de nuevo la escopeta, y cuando éste y su pareja se asomaron, "disparó contra la puerta" de la vivienda.

A continuación acudieron agentes de la Policía Nacional que intentaron "calmar al detenido", y sobre las 08:30 horas, fueron requeridos nuevamente, encontrando a G. B. J. en la calle, esgrimiendo en este caso un machete y profiriendo igualmente amenazas de muerte al vecino.

A partir de ese momento, se subió a la azotea, desde la que amenazó a gritos a uno de los policías nacionales: "Te tengo que matar por respetar más al moro que a mí", recoge el auto de la magistrada, que añade que el investigado encañonó a este agente con una pistola -que luego se comprobó que era simulada- y lanzó una tubería de PVC a un vehículo de la Policía Local, aunque sin llegar a impactarle. El individuo volvió a salir a la calle y dirigiéndose al mismo agente de la Policía Nacional reiteró sus amenazas: "Me he quedado con tu cara, te tengo que pegar un tiro", fueron las amenazas que profirió.

Sobre las 14:20 horas, los agentes del Grupo Operativo Especial de Seguridad (GOES) que se habían desplazado a la vivienda, accedieron al domicilio y pusieron fin a un suceso que se prolongó durante más de siete horas. La Policía le intervino la escopeta, un cartucho de escopeta y la pistola simulada.

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