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Cisneros defenderá la deontología y la calidad de la abogacía sevillana

Relevo en el Colegio de Abogados

Reclama que no haya más instalaciones tercermundistas y ser consultados sobre la Ciudad de la Justicia

José Joaquín Gallardo agradece “que me hayáis permitido ser tan feliz como decano”

José Joaquín Gallardo (izquierda) entrega a Óscar Cisneros el bastón de mando del Colegio de Abogados / José Angel García
Amanda Glez. De Aledo

28 de marzo 2019 - 16:55

El Colegio de Abogados de Sevilla vivió este jueves un día histórico: José Joaquín Gallardo pasó el testigo como decano, después de 24 años, a Óscar Cisneros. Gallardo se emocionó al borde de las lágrimas en varias ocasiones y Cisneros hizo una apuesta por el cumplimiento de los códigos deontológicos y por mantener los elevados estándares de calidad en la prestación del servicio.

Durante el acto, Gallardo anunció que el próximo 10 de abril el rey Felipe VI recibirá a la saliente y entrante corporación, que le entregarán la medalla de oro del Colegio de Abogados sevillano. Será una ocasión para transmitir al rey “nuestra inquebrantable lealtad a la Corona y a la Constitución como baluarte último del Estado de Derecho”, afirmó el saliente decano.

Después de 32 años dedicado al Colegio de Abogados -los ocho primeros como secretario y los 24 últimos como decano- Gallardo afirmó que se lleva como recuerdo haber conocido a "magníficos compañeros y buenas personas", agradeció a las autoridades su comprensión ante las continuas reclamaciones por las carencias de la Justicia y resumió así sus sentimientos: "Nunca podré corresponderos por haber sido tan feliz siendo vuestro decano".

Las principales autoridades judiciales de Andalucía y Sevilla, junto a representantes de las dos candidaturas que compitieron con Cisneros y decenas de letrados acudieron a la sede de la calle Chapineros para la jura de la nueva Junta de Gobierno. Entre ellos, Begoña Rodríguez, delegada del Poder Judicial en Andalucía Occidental; Damián Álvarez, presidente de la Audiencia; Luis Fernández Arévalo, fiscal jefe, y Francisco Guerrero, juez decano.

El nuevo decano comenzó recordando la campaña electoral marcada por el “mutuo respeto y la cortesía con el adversario” entre las tres candidaturas. Anunció que en los cuatro meses transcurridos desde entonces su equipo ha hecho “avances significativos” en algunas de sus propuestas como el arbitraje y medicación, la reforma de los estatutos o los honorarios.

Entre sus prioridades: el cumplimiento de los códigos deontológico, la lucha contra el intrusismo y velar para que se mantengan los elevados estándares de calidad en la prestación del servicio.

La función deontológica “debe seguir recayendo en los colegios profesionales y no verse intervenida por las autoridades políticas”, defendió.

Los abogados deben tener “previo y pleno” conocimiento sobre la Ciudad de la Justicia

Cisneros dedicó una parte de su discurso al resucitado proyecto de la Ciudad de la Justicia de Sevilla, sobre el que el Colegio de Abogados “debe tener el previo y pleno conocimiento de los proyectos que se vayan a llevar a cabo”. El Colegio de Abogados, con casi 8.000 afiliados, “es el cuarto de España, garante del derecho de defensa de los ciudadanos, y exigimos respeto y consideración”, afirmó. “No debemos permitir que se tomen decisiones que nos afectan a los abogados, a otros operadores jurídicos y también a los justiciables sin contar con nuestro previo y pleno conocimiento”.

Sevilla, como cuarta capital jurídica de España, necesita unas instalaciones dignas y en particular en las sedes de los partidos judiciales de la provincia, que tildó de “tercermundistas”. “Ofrezco mi mano tendida, mejor que estemos en el mismo lado y no enfrente”, enfatizó el nuevo decano.

A Gallardo “le cabían en la cabeza los 8.000 abogados y todas sus circunstancias”

Óscar Cisneros hizo una encendida defensa de su predecesor José Joaquín Gallardo y su entrega al colegio profesional: “Igual que decían que a Fraga le cabía el estado en la cabeza, a José Joaquín le cabía el colegio entero, sus 8.000 colegiados y todo el personal con sus nombres, apellidos y circunstancias personales y familiares”.

“Me llaman el delfín. Si ser continuista es la plena dedicación y constante atención al compañero, lo soy”, aseguró. No quiere que se vea al colegio profesional “como un simple recaudador de cuotas” y expresó su esperanza de tener a su lado en esta etapa “a quien ha gobernado esta nave durante estos años, es un tesoro que no se puede desaprovechar”.

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