CASO SANDRA PEÑA
La familia acusa al colegio Irlandesas Loreto de tres delitos, entre ellos el de homicidio

'Galileo', la madurez llevada a escena

El texto arranca en las horas previas a la última declaración del astrónomo ante el Tribunal de la Inquisición, un conflicto interior que muestra la vigencia del personaje · El Pabellón de Perú acoge el viernes 13 el estreno

El actor Roberto Quintana, en el papel del científico italiano, y el escenógrafo Juan Ruesga, durante uno de los ensayos de la obra.
Patricia Godino / Sevilla

04 de noviembre 2009 - 05:00

Roma, primavera de 1633. Galileo Galilei, matemático y astrónomo, se encuentra en una dependencia de la Santa Inquisición. Ya ha comparecido en dos ocasiones ante el tribunal y, para su desasosiego, sus argumentos han sido rechazados. Cansado y en pleno conflicto interior, el italiano se debate entre su fidelidad a la Iglesia y la defensa de su verdad científica: el movimiento de la Tierra y los demás planetas alrededor del Sol.

De este punto parte Galileo, el espectáculo teatral que ha reunido a dos talentos del teatro español, el actor Roberto Quintana y el escenógrafo Juan Ruesga, y que tras su pase en la Muestra de Teatro de El Puerto de Santa María (el próximo día 10), se estrenará en Sevilla el 13 en la Casa de la Ciencia del Pabellón de Perú. Planteada como un monólogo de Quintana interrumpido por la entrada en escena de José María Sánchez Rey en el papel del cómplice Cardenal Maculano y la voces en off de Verónica Forqué, Miguel Rellán y Carlos Álvarez Novoa, la obra termina de ensayarse esta semana en el salón de actos del Centro Cívico de Torreblanca, donde el equipo ofrecerá un preestreno el viernes 6, y adonde han trasladado la escenografía de la obra, precisa y estilizada.

RAZONES DE UNA OBRA

Para Ruesga, el "conflicto ético-ideológico y de supervivencia" de Galileo tiene "una vigencia absoluta" porque muestra un personaje "poliédrico y complejo" que, apunta Quintana, "impone". Pero además, este filósofo en plena efervescencia intelectual pese a las contrariedades que encuentran sus hallazgos representa, en parte, el proyecto al que ambos dedican sus esfuerzos, después de años desarrollando sus carreras por separado. La obra es la primera piedra del Proyecto Lear, el resultado de una recurrente cuestión sobre la necesidad de regresar a un sistema de creación escénica nacido, alimentado y experimentado en el ámbito de dos compañías históricas del Teatro Independiente Andaluz: Esperpento y Teatro del Mediodía. Para Ruesga, creador de escenografías de montajes clásicos del Centro Andaluz de Teatro como Yerma o Julio César, este proyecto es una forma de "devolver a la sociedad aquello que me ha dado". Para Quintana, que se define como "un creador teatral que parte de su tiempo lo dedica a sus alumnos" -primero en el Instituto del Teatro, el Centro Andaluz de Teatro, después, y ahora en la Escuela de Arte Dramático de Sevilla-, supone un modo de poner en práctica las palabras de su venerado Bertolt Brecht: "No diga lo que quiere hacer, hágalo".

En su propuesta creativa poca cabida tiene la inventiva anárquica. "Nuestra motivación es crear un equipo artístico estable, compenetrado" -que en el caso de esta obra se compone de jóvenes talentos como Irene Cantero, Margarita Ruesga o José María Sánchez Rey- para articular una fórmula capaz de poner en marcha "obras de pequeño formato, empresarialmente viables, atractivas para un público amplio sobre personajes de trascendencia universales", enumera Ruesga. Y eso sólo es posible con "actores de verdad encima del escenario que hacen teatro para el espectador", apunta el escenógrafo sevillano. Para Quintana, "hay quien hace obras para sí mismo y se olvida que la palabra debe llegar al espectador y que éste no es un mero asistente sino un testigo de un hecho irrepetible".

Pese a que reconocen que se han "complicado la vida" a la edad en que otros piensan en la jubilación, ambos sostienen que el teatro no entiende de retiros: "Ahora que sé todo lo que sé, ¿cómo me lo voy a guardar para mí?", se preguntan.

14 Comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

La cronología del agua | Crítica

Los fluidos del trauma

Nouvelle Vague | Crítica

El gozoso impulso de vivir y hacer cine

Lo último