La ventana
Luis Carlos Peris
Cuidado, martes y 13
Nos perdimos la foto de Alfonso Fernández Mañueco junto a Alberto Núñez Feijóo como España perdió Cuba. Y lo sabíamos, pero la crónica del día iba a pasar por Valladolid con Feijóo o sin él.
Y pasó, ya lo creo que pasó y con protagonista inesperado al final, pero vayamos por partes. De entrada, la foto fue más para Juan García-Gallardo, flamante nuevo vicepresidente de la ultraderecha en Castilla y León, por la gracia de...
A falta de la presencia de Núñez Feijóo, que ya había excusado su asistencia a la investidura del barón del Partido Popular en Castilla y León como presidente, los flashes se centraron en Gallardo e inmortalizaron el momento en el que la extrema derecha aterrizaba en un gobierno democrático en Castilla y León.
Pero a Juan García-Gallardo le salió un competidor a la hora de protagonizar la jornada: Miguel Ángel Rodríguez. El asesor de la madrileña, Isabel Díaz Ayuso, tuvo un exceso de celo a la hora de proteger a la presidenta y se enzarzó, física y dialécticamente, con una periodista de laSexta a la que, por mucho que el dijera que no, empujó de malas maneras impidiéndole hacer su trabajo: preguntar.
No hacían gracia las preguntas y punto. Mal precedente.
Volviendo a mirar al PP pero un poco más abajo, aquí en Andalucía estuvimos pendientes de si Juanma Moreno anunciaba o no el adelanto electoral. No lo hizo y ahora echamos cuentas de cuándo será la cita con las urnas en Andalucía. Sigue apuntando a junio como fecha más probable, pero seguimos deshojando la margarita del día exacto.
Los sondeos son favorables para Moreno Bonilla, como lo son para Feijóo, casi en tú a tú con Pedro Sánchez en intención de voto decían algunas encuestas días atrás. Ni crisis en el Ayuntamiento de Madrid ni VOX en Castilla y León, nada puede parar a Feijóo. Deseando que Pedro Sánchez convoque coincidiendo con las andaluzas debe estar el representante popular.
Y lo curioso quizá sea que no le faltan razones, pese a ese miedo a hacerse la foto en Valladolid con VOX al fondo. Hace ya casi cuatro años de aquel "trifachito" aquí mismo en Andalucía que nos vendían como la regresión para la comunidad en la que ahora Juanma Moreno se presenta como el líder moderado perfecto para frenar a la ultraderecha. Lo mismo en Murcia o Madrid, donde se apoyó el PP en VOX para acceder a los gobiernos.
Con foto o sin foto Mañueco-Feijóo, el discurso de "que viene la ultraderecha" que lanzaban desde Podemos y sustentaba el PSOE, y al que hasta Gabriel Rufián pidió en el Congreso parar de vocear, no le ha servido a una izquierda española a la que parece que no le salen las cuentas electorales, tras una legislatura en la que ha tenido que enfrentar casi a los cuatro jinetes del Apocalipsis.
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