Análisis

Roberto Pareja

Gol del coronatimo

La Delegación del Gobierno en Madrid se rasga las vestiduras por autorizar una manifestación contra las mascarillas en la que casi nadie la llevaba 

Vista de los asistentes a la manifestación que se celebró el domingo en la Plaza de Colón de Madrid en contra del uso de las mascarillas.

Vista de los asistentes a la manifestación que se celebró el domingo en la Plaza de Colón de Madrid en contra del uso de las mascarillas. / Fernando alvarado (EFE)

"El virus no existe". La crisis sanitaria mundial en danza es un montaje de las élites del planeta para implantar un plan de control que desembocará en una dictadura global. La teoría conspiranoica la apadrinan cantantes mutados en cantamañanas como Miguel Bosé, que ha encontrado en Bill Gates a su nuevo bandido...

Una teoría estrambótica como otra cualquiera. Cuántos niños hijos de testigos de Jehová no lo han contado por la negativa de sus padres a que les hicieran una transfusión de sangre.. La grandeza de la democracia, como de la libertad de expresión, es que da cobijo incluso a sus más íntimos enemigos, más allá del mínimo decoro moral o intelectual que se gasten.

Que usted dice que la tierra es plana y no redonda, adelante... Que está convencido de que el hombre nunca pisó la luna y es todo propaganda de los americanos para darle en las narices a los rusos, adelante... Que las mujeres no pueden disponer de su cuerpo y parir sí o sí de quedarse embarazadas para no alterar la voluntad de Dios aunque su vida se hunda en la miseria, adelante... Que la violencia de género es un invento progre y es una casualidad que sean ellas y no ellos las asesinadas, adelante... Que la homosexualidad es una enfermedad que se puede y debe curar, adelante... salga a la calle, vocifere, posturee y quédese tan a gusto... 

Lo bueno de la tontería es que no es contagiosa. Literalmente. No se transmite como un virus, por simple contacto físico. Ahora bien. puede calar y mucho en los menos preparados ante las embestidas del papanantismo y el pensamiento único. Cuanto más informada y más culta sea una persona, menos posibilidades tendrá de ser un mentecato con opinión más dictada y seguidista que formada y propia más allá del rebaño. Aunque, ojo, nunca se debe de dejar de tener presente que la cultura y la información tampoco hacen necesariamente mejores a las personas. Anda que no hay por ahí (y por aquí) orlados de títulos académicos y excelencia profesional que son verdaderos impresentables pese a su magnífica carta de presentación de cara a la galería...Es lo mismo que se puede aplicar a la pasta: tener dinero no te libra necesariamente de ser un pobre hombre, por rico que seas...

Volvemos a Colón, de oficio descubridor. Estos iluminados sostienen que el coronavirus es un patógeno que ha sido liberado como parte de un plan para esclavizar a la Humanidad. El segundo acto de su vodevil contempla una universalización de una vacuna que dañaría el RNA (ácido ribonucleico) de los ciudadanos y les haría más propensos a padecer otras patologías o dificultaría tareas como la reproducción... Y en el tercer acto entra el Gobierno de Pedro Sánchez, que colabora con los conspiradores, liderados por Bill Gates, el perejil de todas las salsas: él vio venir al virus y él se va a a hacer un poco más  multimillonario  con las nuevas vacunas según pontifican los linces de Colón, donde se repartieron octavillas de pura metaliteratura. “Rechazamos esta subnormalidad... y mascarillas a todas horas ¡¡jolines NO!!. Queremos democracia porque sólo todos juntos volveremos a la normalidad. Basta ya”, rezaban los folletos.

Todo muy absurdo y podría tomarse a guasa de no ser porque las 2.500 personas concentradas en la plaza del descubridor (mientras descubren su Mediterráneo viral con su pintoresca teoría de que los más de 21,4 millones dd contagiados y los 771.000 muertos en el planeta a causa de la pandemia no existen) es que por supuesto que ni llevaban mascarillas ni guardaban la distancia de seguridad. Un atentado contra la salud pública en toda regla que nunca debió permitirse.

Este lunes se rasga las vestiduras el delegado del Gobierno en Madrid por haber consentido la bufonada. El derecho de manifestación es sagrado, por encima incluso del estado de alarma. Y ha asegurado que se sancionará "con la máxima dureza" permitida por la ley el incumplimiento del uso de la mascarilla. Menudo consuelo pensarán los madrileños, con el virus a todo trapo por Colón y aledaños... 

"Siempre hay algún descerebrado, en este caso bastantes, por desgracia, que incumple las normas, pero lo que si quiero dejar perfectamente claro es que se sancionará con la máxima dureza que nos permita la ley", ha declarado José Manuel Franco, que ha ejercido de ingenuo afirmando que no se esperaba esto... Como sorprendido de que en una manifestación contra las medidas de protección ante el virus no hubiera apenas alguna mascarilla. Es como ir al circo y extrañarte de que aparezcan los payasos...

Sin economía no hay salud. Y sin salud no hay democracia. Ni nada. 

Dios los confunda. Como hacen ellos. Como esa ambigua pancarta que rezaba 'Coronatimo'. Y que apostillaba: 'Lo dice un enfermero'. Además de tonto, parece republicano.

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