Fías, porfías y cofradías

11 de febrero 2026 - 03:06

Ciertamente, un capataz debe gobernar sobre una cuadrilla de adeptos sin que haya quintacolumnistas bajo las trabajaderas. Lo que pasa es que se hace muy duro pensar que en una labor como la de costalero vaya a haber elementos que escupan al cielo. Para la calle se da por sobreentendido que todo el que se mete abajo lo hace por auténtica devoción a lo que lleva arriba. Al menos, eso es lo que piensa el hermano de a pie, ese que jamás medró y que ni a echarse a pensar en conspirar dentro de su hermandad. Por eso se comprende la postura tajante de ese capataz de capataces que es Antonio Santiago a la vez que choca ver esas luchas intestinas que con frecuencia se dan en el mundo cofrade. Duele que en un sector tan aparentemente devocional surjan unas batallitas que a veces rompen en guerras mayormente cerradas en su círculo más íntimo. Por eso cuando salen a la luz conflictos como el de las trabajaderas macarenas ocurre que tras el estupor y la incomprensión aparezca el dolor.

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