Contrapunto

Francisco Javier Gutiérrez Juan

La música de la Semana Santa evoluciona

29 de marzo 2021 - 01:49

En el siglo XIX no existía el género "marcha procesional". Las bandas de músicas, llamadas bandas marciales, interpretaban marchas lentas.

Sevilla contó con una Banda de Música Municipal antes que el resto del mundo, existen contratos que lo demuestran desde 1818 y siguen apareciendo incluso más antiguos. Pero eso es una excepción. En aquella época las bandas de música existentes eran las militares. De ahí que se hiciera referencia a bandas marciales para diferenciarlas de formaciones más pequeñas no militares que son lo que hoy conocemos como capillas musicales. Capillas que podían tener varios instrumentistas e incluir voces.

Las bandas militares de entonces, y de ahora, contaban con marchas de ritmo ordinario (rápidas) y marchas lentas. Las marchas lentas eran interpretadas en los actos militares que requerían un paso pausado, como por ejemplo ofrendas a los soldados caídos en combate. Estas marchas lentas, por su ritmo y por su carácter fúnebre, eran adecuadas para ser interpretadas en las procesiones de Semana Santa. Y así se utilizaron, aunque tuvieran títulos que nada tienen que ver con la Semana Santa, como por ejemplo la marcha lenta La Guirnalda de José Gabaldá. En otros casos se adaptaban marchas extraídas de óperas.

Fue a finales del siglo XIX cuando en Sevilla surge el género marcha procesional, creado y pensado para poner música a las imágenes sagradas. A partir de ahí las grandes marchas procesionales que fueron apareciendo se interpretaban en todas las hermandades.

Poco a poco las hermandades han ido aspirando a tener un repertorio propio. De tal modo que la música de cada hermandad se va "personalizando" para ella misma en detrimento de grandes composiciones dedicadas a otras hermandades. Esperemos que ello no nos impida por ejemplo oír Soleá dame la mano o Virgen del Valle en cualquier cofradía.

stats