La ventana
Luis Carlos Peris
El cainismo imperante
Complicado se le ha puesto al Betis el pasaporte para cuartos. Una vez más fue su vulnerabilidad defensiva la causa principal, pues tras el esfuerzo de adelantarse en el marcador, la alegría le duró sólo un instante en ambas ocasiones. No parece que el Betis sea inferior a este Vitoria que llegó con piel de cordero, pero que se las tuvo tiesas en todo momento para sacar una rentabilidad quizás excesiva a su balance en ataque.
Rotaciones las precisas se diría Pellegrini y nunca en puntos claves del equipo. Intocables haberlos haylos y como es habitual, todo giró en torno al rey de la galaxia, ese Isco que lo mismo está para sumar que para restar y que culminó su partido con otro gol. Pero vayamos por orden y así nos encontramos con un buen equipo este Vitoria de Guimaraes y que sabe a qué juega. Muy juntitos siempre y con buen trato al balón supieron dificultarle al Betis sus propósitos hasta lograr el suyo.
En el primer tiempo pudo haber allanado el Betis su camino y un paradón de Varela a cabezazo de Bakambu tuvo réplica lusa con un disparo fuera de Hevertton Santos que el VAR hubiera validado de haber entrado en la portería bética. En esta fase, el balón era compartido, sin que nadie lo poseyera más que el rival. Y al descanso se llegaba con el marcador sin moverse y la sensación de que estos portugueses son un duro hueso que costará roerlo a favor de querencia.
Y así fue, se adelantaba el Betis por medio de Bakambu y enseguida empataba Saraiva. Una jugada coral la rubricaba Isco con un toque de clase y cinco minutos después empataba Oliveira en el segundo tiro entre los palos de los lusos. Y al final, un empate que complica el futuro europeo de este Betis que, periódicamente, paga muy caro su vulnerabilidad defensiva. Todo se fía para el jueves en el Afonso Henriques y aunque la empresa es difícil, ni mucho menos parece imposible.
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