¡Oh, Fabio!
Luis Sánchez-Moliní
La tropa que impulsa a Vox
El Partido Popular ha ganado las elecciones autonómicas de Aragón, pero no ha ganado las elecciones el PP, que es como lo que le ha ocurrido a Vox, que ha perdido las elecciones pero las ha ganado porque ha aumentado la representación en el parlamento regional. Claro, claro, la desaparición de Podemos, que los electores han convertido en extraparlamentarios, ha sido la noticia. Como el Partido Aragonés Regionalista, que antes tenía y ahora no tiene, o sea, cero para los dos. Aragón, como gran parte de países de Europa, se ha ido a la derecha y la extrema derecha, que le gusta decir a Pedro Sánchez, que se ha ido al 22,7%, esto es, de 23 escaños que tenía a 17 que ha obtenido, puede que acabe en 18, esto es, del 29,6% que tenía al 22,7 que tiene ahora. Pero el embrollo está servido y lo está porque no quieren una segunda vuelta, que despejaría las gobernanzas. Yo gano y tú me sigues en votos, pues desempatemos y extirpemos la posibilidad de que Vox me pida lo que yo no puedo darle, porque es que si se lo doy ¿qué hago con mis electores, que me han votado a mí para que no haga lo que me exige Vox que haga para dejarme gobernar? Es como la mala literatura política todo esto de Aragón, que no podemos olvidar que fue uno de los reinos fundadores de España, uno de los reinos del tanto monta monta tanto. De ahí aquí, tráguese la píldora. Lo de Aragón es una hermenéutica más que otra cosa. Mil están devanándose los sesos en explicaciones que no hay. La gente no vota para que se llegue a estos resultados, la gente vota y se va. Ahora es cuestión de que unos sean mejor negociadores que otros, o conozcan el flanco por el que meter a la caballería. Es como si la gente que fue a los colegios a votar hubiera desaparecido y nadie estuviera capacitado para pedir explicaciones o decirle a los que van a repartirse el botín electoral que por ahí no, por ahí nada. La madeja se ha liado y a ver quién es el guapo. La segunda vuelta sería lo ideal en estos casos, si no dejara tantos heridos en los márgenes, partidos, gentes a los que sólo les quedaría votar de nuevo, ponerse en lo peor, lo menos malo, y volver a votar. ¿Nos iríamos igual a la derecha y la extrema derecha? En el caso aragonés, la candidata del PSOE tendría otra oportunidad, ¿no?
También te puede interesar