accidente ferroviario en arahal

Fomento asegura que era imposible detectar la inundación

  • Los dos heridos graves en el accidente continúan en el Virgen del Rocío tras haber sido operados de diferentes fracturas

Varios operarios en la zona del accidente. Varios operarios en la zona del accidente.

Varios operarios en la zona del accidente. / EFE

"No se podía detectar la existencia de una inundación que provocara un problema". Esto fue lo que manifestó ayer el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, cuando varios periodistas le preguntaron sobre el descarrilamiento que sufrió el miércoles el tren de media distancia de la línea Málaga-Sevilla, entre las estaciones sevillanas de El Sorbito y Arahal, y en el que resultaron heridas 37 personas, dos de ellas de gravedad.

El titular de Fomento pidió prudencia y paciencia hasta tener los resultados de la investigación, pero sí aseguró que en el lugar en que se produjo la inundación -como consecuencia, según De la Serna, de un desbordamiento no previsible del río Guadaíra-, minutos antes, había pasado un tren y no había "absolutamente nada".

Según el ministro, esto da una idea de que "estábamos ante una circunstancia imprevista", y añadió que se da también la circunstancia de que el mismo tren que iba a recoger a las personas para poder llevarlas a El Sorbito pasó por una zona y, minutos después al regresar, se encontró con que esa zona también había sido ocupada por una inundación imprevista, "una segunda prueba de que no era posible detectar de forma puntual la existencia de una inundación que provocara un problema".

"De todo ello tienen que dar cuenta los que llevan ahora esa parte de la investigación, pero lo más importante es que las dos personas que están en el hospital se recuperen lo antes posible", subrayó. Estas dos personas, un hombre y una mujer, continúan grave en el hospital Virgen del Rocío tras haber sufrido distintos traumatismos y fracturas graves a consecuencia del accidente. Ambos heridos han sido intervenidos quirúrgicamente, según fuentes del centro hospitalario.

Varios familiares del hombre de 51 años vecino de Marchena herido grave explicaron a Efe que éste presenta roturas en una cadera, una vértebra, en el hombro y en la nariz tras golpearse tanto con el lateral del vagón siniestrado como con el techo. Por la violencia de los golpes que sufrió, el hombre fue sedado por los servicios de emergencia para ser evacuado en helicóptero y despertó en el hospital.

La mujer de 50 años, por otro lado, fue operada este jueves de las heridas que sufrió, sobre todo en las piernas. Ésta también fue evacuada del lugar del accidente en un helicóptero del 061.

Muchos de los pasajeros del tren siniestrado se preguntan por qué no se realizó un transbordo tal como se les anunció minutos antes de que el convoy descarrilara.

En declaraciones a Efe, José Franquelo, un vecino de Vélez-Málaga que sufre una contractura cervical y otra dorsal, aseguró que a la altura de Marchena informaron a los viajeros de que en la zona de Arahal se haría un transbordo en autobús "debido a que la vía estaba inundada". "Sin embargo, poco después volvió el revisor y nos dijo que se podía pasar, y a los pocos minutos de aquello, por poco nos matamos todos, y es lo que no entiendo".

Franquelo cree que tuvieron "mucha suerte" y que aquello podría haber sido "una catástrofe". El hombre, que iba en el último vagón, recuerda que notaron un salto y que luego "todo se inclinaba", mientras el tren recorría unos 300 ó 400 metros por la fuerza de la inercia. "Fue un caos, con maletas cayendo y algunas personas muy nerviosas. Luego vino un olor fuerte a gasoil y nos intentamos poner todos a un lado para compensar el peso, porque parecía que íbamos a volcar y a caer sobre la zona embarrada", concluyó.

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