Un punto en el reloj de arena (0-0)
El Betis opone seriedad a su agotamiento y a las circunstancias pero no pasa del empate en Elche. El tiempo se acaba pero la mejoría permite seguir peleando.
Prueba palpable del cambio radical de cara experimentado por el Betis de Calderón, empate en Elche que resulta totalmente insuficiente pero que permite seguir peleando, hasta el final, después de haber dejado muy atrás todas sus debilidades. Algunas limitaciones permanecen, pero todas las taras que por sí solas costaban partidos han desaparecido y aunque el punto no sirve demasiado las circunstancias le añaden algo de valor.
Y es que nada jugó a favor del Betis. A su aldabonazo intersemanal se unía un partido al mediodía y con un solazo ya de cálida primavera en el último domingo invernal. Más aún, los tres cambios de Calderón fueron obligados y nunca de refresco, por lo que las limitaciones físicas se agravaron y las alternativas se esfumaron.
Primero Dídac Vila tuvo que irse al cuarto de hora con un golpe en el tobillo. Entró Caro y Chica cambió de lado, pero el canterano se lesionó de rodilla antes del descanso cuando Vadillo ya iba a sustituir a un dolorido Leo Baptistao. Amaya al lateral y el brasileño a aguantar como pudiera. De hecho, hasta mediado el segundo tiempo no entró Vadillo con Baptistao arrastrándose.
Cada vez más seguro atrás y más consistente en el centro, Cedrick fue un rayo pero también un anuncio de Pirelli: la potencia sin control no sirve de nada. con un poco más de manejo habría aniquilado a su par, absolutamente superado por la velocidad del congoleño. Por ahí entró el Betis, por donde se situaba quien más fresco se mostraba, pero no con la suficiente claridad para asustar de verdad.
Con todo y con eso no sufrió demasiado el Betis. Sólo en el tramo final, cuando la diferencia física se hizo demasiado evidente, controló más el Elche, todo iniciativa pero sin llegada. Y encima pudo tirar un par de contras muy peligrosas en el descuento en las que se hizo palpable el agotamiento bético. Si a pesar de la tiesura física las mejores opciones béticas (quitando un posible penalti de Botía a Perquis al final del primer tiempo) llegaron al final... Esto ha cambiado y sólo la escasez de margen para recuperar nubla esa esperanza bética que su equipo quiere hacer perdurar hasta el final.
El reloj de arena avanza y avanza deprisa...
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