Fragmentos
Juan Ruesga Navarro
Vida de barrio
Betis-Athletic | Nombres propios
Manuel Pellegrini volvió a rectificar a tiempo, como tantas otras veces, y el Betis se trajo para Sevilla un punto valioso, que sólo el tiempo va a ponderar en su justa medida. Su triple cambio en el intermedio equilibró el juego ante el punzante Athletic de los Williams. Uno de los que aportó fue Assane Diao por la derecha, también Sabaly en ese mismo flanco. Y Pablo Fornals se encontró con más puntos de unión en la zona ancha.
La voz quebrada de Pablo Fornals, con los ojos llorosos cuando acabó el partido, viene a simbolizar el estado de ánimo de todo un país ante una jornada de fútbol que sobraba. Pero el castellonense, contra su voluntad y como profesional que es, tuvo que jugar. Y acabó cuajando un buen partido no sólo por ese gol preñado de calidad, abriendo el pie para asegurar pero también imprimiendo la necesaria fuerza. También mejoró tras el descanso, ya más arropado en la zona ancha.
El portugués, con su perfil sigiloso, está realizando una notable temporada que tapa la boca a quienes nunca han terminado de convencerse de su nivel. En San Mamés tuvo muchísimo trabajo y buena parte del punto arrancado es suyo. Y con paradas de estar bien colocado y con brazos fuertes. Sólo dudó en el gol del empate.
Manuel Pellegrini buscó una respuesta ofensiva diferente, visto el bajo tono de Chimy y Vitor Roque en la primera parte, y Assane Diao le respondió con potentes galopadas que hicieron daño al Athletic. Con Sabaly como socio desde atrás, estiró al Betis. Y no sólo en la jugada que supo asistir de maravilla a Pablo Fornals.
El Athletic tardó muy poco en activar el DRS, como si de un monoplaza de Fórmula 1 se tratara, en ese endiablado intercambio de posiciones de sus atacantes, pero ahí apareció Marc Bartra para cruzarse, para corregir a Bellerín o para bloquear un tiro. Si la lesión no aparece, el catalán es un baluarte.
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