Maleficio de los caños de Carmona
El Polígono
En San Benito empezó a llover y los pasos se refugiaron en el Salvador
"Fuera potencias y plástico al Cristo ya". Un hermano del Polígono San Pablo describía lo que ocurría en Luis Montoto. Cuando el paso de misterio estaba a la altura de San Benito, empezó a llover y cubrían el Cristo con un capote. "Daban lluvia de dos a siete", comentaba Juan Valiente, de la junta de la hermandad. La única perspectiva era ir a toda prisa, pasos de Cristo y de palio casi correlativos, hasta el Salvador.
"En San Benito no cabe y en San Esteban se hizo una medida de urgencia y tampoco", decían en la hermandad. Y la iglesia de la Redención bastante tenía con acoger a los nazarenos, muchos de ellos niños, que acudían a protegerse del chaparrón en el momento de mayor tenacidad. La lluvia apareció a la altura de los caños de Carmona.
La salida fue apoteósica. La Macarena apadrinó a la nueva hermandad y Manuel García, el hermano mayor de aquélla, estuvo en la iglesia de San Ignacio de Loyola. Tres bandas en el cortejo: el Desamparado, las Tres Caídas y la banda de la Cruz Roja. A la altura del Palacio de Deportes, tocaban sucesivamente las marchas Virgen de la Paz y Virgen de la Estrella. Dos advocaciones del Domingo de Ramos, día que se saldó sin lluvia.
En el Polígono, las paradas de autobús hacen las veces de palcos oficiosos, Quidiello de Tussam. En la salida estuvo el delegado de Urbanismo y político criado en el barrio Alfonso Rodríguez Gómez de Celis. Un barrio con peso en la política: en él vivieron el primer presidente de la Junta de Andalucía, Rafael Escuredo, y alcalde Manuel del Valle. El cortejo procesional lo cerraban Sara Hernández, 24 años, y Rocío Rodríguez, 22, de la banda de la Cruz Roja, las dos originarias de Jabugo.
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