La Ventana
Luis Carlos Peris
La cuesta se empina
Dejó escrito una vez nuestro compañero Carlos Colón que "ser macareno es saber que queda una luz encendida cuando todas las luces se apagan". Cuánta certeza y cuánta verdad encierra esta frase que, amén de su carácter metafórico, a veces incluso se materializa de manera tangible y visual.
Los hermanos de la Macarena vivieron anoche un momento, primero, de sorpresa, y segundo, de belleza y recogimiento. Un apagón eléctrico dejó sin luz a buena parte del Distrito Norte-Macarena, incluyendo el interior de la Muralla y, por ende, la Basílica de la Macarena. Justo en el momento del apagón se celebraba en el interior del templo el tercer día de septenario a la Virgen de la Esperanza, produciéndose a consecuencia una estampa que se ha viralizado en las redes.
Con la iglesia completamente a oscuras, durante un escaso periodo de dos minutos -más que suficiente- la Virgen de la Esperanza permaneció iluminada solamente por el bosque de velas que conforman el altar de culto para esta celebración.
Numerosos hermanos, ya a posteriori, han reconocido y compartido la impresión que ha causado contemplar a la Macarena, de manera casi adivinatoria e imaginada, en la más absoluta de las penumbras. Se refuerza la idea de Colón: siempre habrá una última luz encendida cuando todo se apague. Esa luz que solo guardan -qué paradoja- los ojos negros de la Macarena.
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