Sevilla

Violencia ultra en Sevilla

Pelea entre aficionados del Rangers y del Eintracht en la Puerta de la Carne

La final de la Europa League celebrada en Sevilla el pasado miércoles se desarrolló sin apenas incidentes, con sólo dos episodios violentos protagonizados principalmente por los ultras alemanes, pero que no dejan de ser sendas anécdotas si se tiene en cuenta que a la ciudad llegaron más de cien mil aficionados extranjeros para presenciar un partido de fútbol, y que buena parte de los mismos no pararon de beber durante horas tanto el día del partido como la jornada anterior.

Decía el comisario general de Seguridad Ciudadana, Juan Carlos Castro, el día antes del encuentro que este era el partido más complicado que afrontaba la Policía Nacional en los últimos años. Explicaba que lo consideraba así por la elevada cantidad de seguidores sin entrada que se esperaban, y que probablemente intentarían colarse de cualquier forma en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán para presenciar el partido en directo. Las cifras que manejaba la Policía apuntaba a 100.000 aficionados escoceses y 50.000 alemanes, de los que sólo disponían entradas unos 10.000 de cada equipo.

Esta masiva afluencia de seguidores haría prácticamente imposible impedir que ambas aficiones se juntaran. Se había establecido la fan zone alemana en los jardines del Prado, mientras que a los escoceses se les mandó a la zona norte del centro, a la Alameda de Hércules y al Parque del Alamillo, para que los que no tenían entradas pudieran ver el partido en el estadio de la Cartuja en una pantalla gigante. Todo estaba encaminado a que los grupos de aficionados radicales no se encontraran, pero era imposible impedir el libre movimiento de personas.

Blindaje policial en los accesos al Sánchez Pizjuan Blindaje policial en los accesos al Sánchez Pizjuan

Blindaje policial en los accesos al Sánchez Pizjuan / Juan Carlos Muñoz

Lo habitual durante el día del partido fue que alemanes y escoceses se cruzaran, se saludaran, chocaran sus manos y se desearan "good luck". Pero hubo dos episodios violentos y al menos uno dejó imágenes para el recuerdo en Sevilla, y que por desgracia son demasiado habituales en la ciudad, no sólo cuando vienen a jugar equipos europeos sino también cuando hay partidos de los dos clubes de casa. 

El primero de los incidentes se produjo la medianoche del martes al miércoles en el centro de Sevilla. Comenzó en la Catedral y terminó en el Paseo de Colón. Un grupo de unos 200 radicales alemanes empezó a agredir a los aficionados escoceses que se encontraban en las inmediaciones del tempo metropolitano. La Policía intervino muy rápido, pues había varias dotaciones de la Unidad de Intervención Policial (UIP) en la Plaza de San Francisco.

Los alemanes echaron a correr hacia el Paseo de Colón, golpeando a todos los escoceses que se encontraban en su camino. Finalmente terminaron lanzando botellas, bengalas y otros objetos contra los policías en la esquina de Adriano y el Paseo de Colón, justo donde hay un pub irlandés que en esta ocasión había decidido cerrar porque en la anterior visita del Eintracht de Fráncfort fue escenario de una auténtica batalla campal. La intervención de la Policía se saldó con cinco alemanes detenidos por desórdenes públicos, cuatro en el Paseo de Colón y un quinto en la Puerta de Jerez. Sólo un aficionado del Rangers resultó herido con una contusión en la cabeza. 

Blindaje policial en los accesos al Sánchez Pizjuan Blindaje policial en los accesos al Sánchez Pizjuan

Blindaje policial en los accesos al Sánchez Pizjuan / Juan Carlos Muñoz

El segundo altercado ocurrió la tarde del miércoles, el día del partido, en la Puerta de la Carne. Un grupo de alemanes que venía desde el puente de San Bernardo atacó a los escoceses que se encontraban en esta zona. Volaron sillas, algunas de las cuales impactaron contra algunos de los contendientes, sombrillas de los veladores, palos, piedras y botellas. La reyerta se produjo con el tráfico abierto y hubo conductores que se dieron la vuelta en plena Ronda para tratar de evitar que sus vehículos resultaran dañados. 

La pelea duró poco más de dos minutos. Parte de culpa en disolverla la tuvo el conductor de un autobús de Tussam, que decidió seguir adelante en mitad de la batalla. Los ultras se retiraron sin que hubiera constancia de heridos ni detenidos en esta zona. La pelea sorprendió a un patrullero de la Policía en la zona del puente de los Bomberos. El coche sufrió la rotura de las lunas y los agentes se parapetaron en la parte trasera del mismo, protegiendo a un ciudadano que pasaba por allí y se encontró en mitad de la refriega sin tener nada que ver.

El enfrentamiento fue grabado por distintas personas y puede verse desde distintas perspectivas. Hay una aérea, por ejemplo, tomada desde un balcón, en la que se aprecia bien la secuencia de los hechos, y otra desde el autobús, en el que se distingue todo mucho más de cerca, y se oye al conductor del mismo decir al pasaje: "Tened cuidado, que nos vamos", y seguir adelante con gran valentía. Ese gesto detuvo la batalla. Ambos vídeos se hicieron virales.

Blindaje policial en los accesos al Sánchez Pizjuan Blindaje policial en los accesos al Sánchez Pizjuan

Blindaje policial en los accesos al Sánchez Pizjuan / Juan Carlos Muñoz

Sevilla empieza a tener ya una larga experiencia en cuanto a peleas masivas de ultras. Este mismo año, un grupo de aficionados del Eintracht de Fráncfort protagonizaron una verdadera batalla campal en el Paseo de Colón, cuando se enfrentaron a los ingleses del West Ham. Volaron mesas, sillas, sombrillas, veladores, palos, botellas y piedras. La pelea se produjo en mitad de la avenida, mientras los coches pasaban y a duras penas esquivaban a los ultras. 

Este incidente se produjo porque coincidieron en la ciudad los hinchas alemanes e ingleses. El Eintracht visitó al Betis el 9 de marzo y, al día siguiente, jugaba el West Ham en el campo del Sevilla. Ya antes del partido en el Benito Villamarín hubo algunas cargas policiales en las inmediaciones del recinto, pero la gran pelea se produciría después del mismo, cuando ambas aficiones coincidieron en el centro de la ciudad.

No sólo hay que culpar de la violencia ultra en Sevilla a los extranjeros. Dos horas antes de la final de la Copa del Rey, un seguidor del Betis fue apuñalado en la zona de la Barqueta presuntamente por otros aficionados radicales de una facción rival. Este episodio, el único incidente violento que hubo durante este partido que enfrentó al Betis y al Valencia en el estadio de la Cartuja, se sigue investigando.

En el caso del Betis también hubo una pelea multitudinaria en la grada durante el partido de octavos de final de la Copa del Rey, que enfrentó al conjunto verdiblanco contra el Sevilla y que se tuvo que suspender temporalmente tras el lanzamiento del palo de una bandera al terreno de juego, que impactó en el jugador sevillista Joan Jordán. El autor del lanzamiento del palo fue detenido días después, mientras que por la pelea previa la Policía Nacional detuvo a otros diez aficionados radicales del Betis.

Desde hace unos diez años hay dos grupos de ultras enfrentados, y han protagonizado numerosas peleas y altercados, muchos de ellos en las previas de los partidos, en las que han utilizado como armas arrojadizas las sillas de los veladores de los establecimientos cercanos. Son los Supporters Gol Sur, el grupo más antiguo, y los llamados United Family, una facción que se escindió de los primeros por diferencias ideológicas, y uno de cuyos vídeos se hizo viral en diciembre de 2021 porque celebraron su décimo aniversario con unos artefactos pirotécnicos en la Plaza de España. Los ultras del Betis suelen ser de derecha, e incluso hay algunos grupúsculos de extrema derecha.

En los últimos años ha habido varios enfrentamientos entre estas dos facciones de hooligans béticos. En septiembre de 2021 hubo una pelea por el control del megáfono durante el partido contra el Español. También una riña multitudinaria en Francia, durante un partido de la Europa League que enfrentó al Betis contra el Rennes, en el año 2019.

Tampoco son ajenos a la violencia los ultras del Sevilla, los Biris Norte, grupo que en 2017 fue considerado como violento por el Consejo Superior de Deportes y el Ministerio del Interior. Famosas han sido sus peleas con ultras de los distintos equipos europeos que han jugado contra el Sevilla en los últimos años.

Una de ellas, ocurrida en la taberna el Papelón de Reyes Católicos en diciembre de 2016, terminó con un herido grave por un apuñalamiento, un seguidor de la Juventus de Turín de nacionalidad belga. Sin embargo, en los tribunales este tipo de reyertas terminan acabando con condenas mínimas. Cinco de los acusados reconocieron los hechos y aceptaron una condena de nueve meses de prisión y el pago de una multa de 720 euros por los delitos de riña tumultuaria, desórdenes públicos y daños.

Este mismo año, los Biris se han visto inmersos en varias peleas. Una de ellas se produjo precisamente tras el partido contra el West Ham el 10 de marzo, cuando un grupo de ultras sevillistas atacaron a los aficionados londinenses en la calle Santo Domingo de la Calzada. También en Viapol hubo escaramuzas, en las que los británicos contaron con apoyo de ultras del Málaga, desplazados a la capital andaluza como refuerzo ante un hipotético enfrentamiento contra los Biris.

La Policía aborta una pelea entre ultras del Rayo Vallecano y del Betis, el 3 de marzo. La Policía aborta una pelea entre ultras del Rayo Vallecano y del Betis, el 3 de marzo.

La Policía aborta una pelea entre ultras del Rayo Vallecano y del Betis, el 3 de marzo. / DGP

Y la capital andaluza también ha sido el campo de batalla de otros grupos ultras, que quisieron protagonizar peleas masivas en sus calles. El 17 de febrero, la Policía Nacional abortó el enfrentamiento de más de 400 radicales croatas del Dinamo de Zagreb, pertenencientes a un grupo neonazi llamados Bad Blues Boys, que venían a pegarse con los Biris aprovechando el partido que enfrentó a ambos equipos en la Europa League. El 3 de marzo, la Brigada de Información hizo algo parecido con unos 140 bucaneros del Rayo Vallecano, que querían enfrentarse a los ultras del Betis durante la semifinal de la Copa del Rey.

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