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En la biblioteca de Alcosa y en la plaza del Duque (Espartero)

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Fin de ciclo. El pregón de la Feria del Libro de María Dueñas en el Salón Colón, tres días antes de las municipales, fue el último acto público al que asistió Monteseirín.

En la biblioteca de Alcosa y en la plaza del Duque (Espartero)
Francisco Correal, Sevilla

12 de septiembre 2011 - 05:03

FUE prácticamente el último acto público al que asistió Alfredo Sánchez Monteseirín como alcalde de Sevilla. El jueves 19 de mayo llovía a mares en Sevilla. La gente plegaba los paraguas cuando entraban en el Salón Colón. María Dueñas iba a pronunciar el pregón de apertura de una Feria del Libro dedicada a José Saramago y a Ernesto Sabato. Un día después terminaba la campaña electoral de las municipales cuyo pistoletazo de salida se dio en plena Feria de abril en mayo. Todavía estaban las espadas en alto y las encuestas a la baja. La escritora, mi paisana María Dueñas, llegó acompañada de Manolo Castellanos, su marido y antaño su profesor de Latín en el instituto, y de Mari Valle, que en una visita anterior la acompañó a la charla que sobre su novela y la escritura en general pronunció en la biblioteca de Alcosa. Esta manchega, sobrina del futbolista Teófilo Dueñas que habrá celebrado el regreso del Granada a Primera División, torea con la misma ilusión en los cosos importantes y en las plazas de tercera. Que no es el caso de Alcosa. No me pude quedar al pregón de María Dueñas en el Salón Colón porque esa misma tarde José Enrique Ayarra daba el concierto de sus bodas de oro como organista de la catedral de Sevilla. Igual que ha cautivado con el boca a boca a sus lectores, me consta que también lo hizo con el auditorio, incluido un alcalde al que ya el tiempo de su mandato le empezaba a hacer costurones.

María Dueñas va a terminar haciéndose ciudadana de Sevilla. Tiene aquí buenas amigas. Una de las mejores se llama Covadonga y fue de las primeras que empezó a creer en el éxito de una autora desconocida y una novela sin pedigrí en las revistas del sector. Aunque recorrimos durante muchos años las mismas calles de nuestro Macondo común, Puertollano, y bebimos en los mismos caños de su Fuente Agria, la primera vez que la vi fue en el hotel Plaza de Armas. Llegó sola, como la mujer que aparece en la portada de su libro, ante las miradas de unos hombres vestidos de guardacoches: eran los futbolistas del Albacete, que esa tarde jugaban contra el Betis. El queso mecánico bajó a Segunda B y la Palmera volvió a ser avenida de Primera. Le hicimos las fotos en el Costurero de la Reina que diseñó para el 29 Juan Talavera. El libro empezó a crecer, a crecer. La autora hizo las Américas, la novela fue convertida en serie de televisión, pero ella estará en Alcosa o en Palmete si allí la reclaman.

En las últimas elecciones, censada en Cartagena, votó por correo porque el domingo 22 de mayo estaba en Luxemburgo en la comunión de una sobrina. La misma noche del pregón en el Salón Colón fue al Alcázar a la cena de entrega del premio Fernando Lara de novela. Y mañana vuelve a Sevilla, ya con Juan Ignacio Zoido en la alcaldía, para presentar en la Cámara de Comercio la novela ganadora en aquella justa literaria del Alcázar: la titulada Contigo aprendí, de la que es autora Silvia Grijalba.

La Cámara de Comercio de Los Ángeles es la que patrocina las famosas estrellas de los astros de Hollywood que jalonan uno de los paseos de la ciudad californiana. La institución que ha cumplido 150 años de historia y que preside Francisco Herrero en la Plaza de la Contratación, pinacoteca con obras de Paco Cortijo o Guillermo Pérez Villalta, podría hacer lo mismo con las estrellas que se han ganado el cariño del público. Lectores y electores tienen algo en común: la fuerza tremenda de su anonimato para elegir a un libro o a un candidato. María Dueñas no ha ganado nunca unas elecciones, pero entiende del sufragio universal. Su mérito es haber desbancado de las listas de los más vendidos -y leídos- a algunas vacas sagradas de las letras patrias sin haber ganado nunca cualquiera de los certámenes que adornan el currículum de los escritores más reputados. Ha ganado el premio de los lectores, que no se reúnen para deliberar, que ni siquiera se conocen entre ellos, que abren el libro en el tren, en el parque o en el sillón de orejera de su casa después de cenar.

Harold Bloom desconfía del best seller, reniega de Rawling o Stephen King. En el caso de Dueñas, no es pompa de jabón de la industria, es historia a la que no le pesa la Historia. Está en la biblioteca de Alcosa y en el escaparate de El Corte Inglés, plaza del Duque. El Duque era Espartero, manchego como María Dueñas.

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