Los crímenes de la marihuana

El cultivo ilegal y tráfico de cannabis estuvieron relacionados directa o indirectamente con al menos diez homicidios en los últimos años en la provincia de Sevilla

El doble asesinato de Osuna apunta a un ajuste de cuentas tras el hallazgo de plantas en la vivienda

Un guardia civil custodia la casa de Osuna donde se hallaron dos cadáveres. / Rocío Ruz / Ep

Al menos una decena de homicidios cometidos en la provincia de Sevilla en los últimos cinco años están relacionados de alguna forma con el cultivo ilegal de marihuana. El último caso ha sido el hallazgo de dos cadáveres con signos de extrema violencia en una casa de Osuna, en la que se encontraron también varias plantas de diferente tamaño. Esto, unido a los antecedentes del hombre relacionados con el contrabando, llevó a la Guardia Civil a dirigir la investigación hacia las posibles conexiones de las víctimas, o al menos de una de ellas, con el narcotráfico. Todo apunta a un ajuste de cuentas.

A pesar de ser una droga considerada blanda y poco nociva para la salud, sí lleva tiempo generando graves problemas de seguridad ciudadana en numerosas zonas de la provincia de Sevilla, y de toda España. Son muchas las organizaciones criminales que han pasado a dedicarse a plantar y distribuir marihuana a Europa, y ahí han surgido enfrentamientos, rencillas y rivalidades que en más de una ocasión han desembocado en robos entre traficantes, tiroteos, ajustes de cuentas y venganzas.

La calle Mancilla, de Osuna, donde aparecieron los cuerpos. / Juan Carlos Vázquez

Precisamente en Osuna ya hubo un enfrentamiento a tiros en plena calle (no muy lejos de la casa en la que aparecieron los dos cadáveres) relacionado con las mafias de la marihuana. Ocurrió el 15 de enero de 2021 en la calle Quemada, donde se registraron hasta 17 impactos de bala en el exterior de una vivienda. El móvil del suceso fue el cobro de una deuda de marihuana. La Guardia Civil detuvo entonces a tres personas, a dos de las cuales se les imputó un delito de homicidio en grado de tentativa.

En el año 2019 hubo tres homicidios en Sevilla directamente relacionados con esta actividad ilícita. El 13 de enero de ese año, un joven de 20 años apareció muerto en el Aral, una pedanía de La Algaba. Era un chico de Málaga que mantenía una relación con una joven de esta localidad próxima a la capital andaluza. Diez días después, la Guardia Civil detenía a un delincuente común del municipio como presunto autor del homicidio. Después llegaría un segundo arresto. El móvil del crimen fue el intento de robo de una partida de marihuana que se encontraba en una finca cercana.

Pedanía del Aral, en la Algaba. / Juan Carlos Vázquez

El 8 de marzo apareció muerto en un descampado de Dos Hermanas un hombre de 34 años. La Policía averiguó después que la víctima había participado en un robo de marihuana propiedad de un clan de las Tres Mil Viviendas, y que había sido torturada hasta la muerte, que se pudo producir una semana antes. Siete personas fueron detenidas, pero el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) absolvió recientemente a los dos condenados por el homicidio.

El tercer crimen de ese año relacionado directamente con el cultivo de cannabis ocurrió el 16 de noviembre en La Puebla de Cazalla, donde apareció, en una nave de un polígono agrícola, muerto a tiros el dueño de una semillería, que tenía antecedentes por cultivo de marihuana. Sabiendo que se dedicaba a eso, cuatro jóvenes acudieron esa tarde a robarle las plantas y acabaron matándolo. El autor material de los disparos fue condenado a 13 años de cárcel por la Audiencia de Sevilla.

Descampado de Dos Hermanas donde apareció un hombre muerto. / Cadena DH

Aunque no se pudo acreditar, el homicidio de un hombre en las Tres Mil Viviendas en octubre de 2022 también pudo estar relacionado de alguna forma con el cultivo de marihuana. La víctima era una persona con numerosos antecedentes por delitos de todo tipo, incluido el tráfico de drogas, y recibió un disparo en la cara. Terminó muriendo al día siguiente en el hospital. La Policía detuvo a su sobrino político como presunto autor del crimen.

Otro delincuente mató a su suegro en septiembre del año pasado. Aunque el móvil del crimen fue una agresión machista previa, que llevó al presunto autor a buscar a su mujer, que se había refugiado en casa de su madre tras haberle dado él antes una paliza, también se trataba de un hombre que estaba relacionado con el cultivo de esta droga. Tenía también antecedentes por otros delitos, entre ellos los robos con fuerza mediante el método del alunizaje. El homicidio ocurrió también en las Tres Mil Viviendas, mientras que la agresión machista previa fue en el domicilio familiar de Los Pajaritos.

Coche en el que vivía la víctima del crimen del Cerezo. / M. G.

Uno de los crímenes que tuvo lugar en 2023 en Sevilla fue el de un aparcacoches en El Cerezo, el pasado mes de mayo. Este suceso también se originó porque la víctima fue a pedirle un porro a unos colombianos que sabía que vendían marihuana. Éstos se lo negaron y comenzó una discusión que terminó con la muerte a puñaladas de este hombre, de nacionalidad marroquí.

Uno de los asesinatos más brutales de los últimos años fue el ocurrido la pasada primavera en Coria del Río. La Policía rescató el cadáver de un joven de un pozo. Todo fue una venganza por un robo de hachís cometido supuestamente por la víctima diez años atrás, pero también hubo algo de marihuana en aquel asunto. Dos de los sospechosos huyeron primero a Alemania y después a Holanda, tratando de evitar sus detenciones. Una familiar les mandó un kilo y medio de marihuana oculto en un bote de Cola-Cao, para que pudieran venderla allí y sacar algo de dinero para subsistir.

También se encontró una plantación de cannabis en la casa de un conductor sin carné que mató a un hombre en abril de 2021 en la Ronda del Tamarguillo. El sospechoso se dio a la fuga tras matar al peatón, pero la Policía averiguó cuál era la matrícula del coche implicado en el siniestro. Los agentes recuperaron el coche poco después aparcado en una calle de Las Letanías, barrio en el que residía el propietario del vehículo. Fueron a buscar al fugitivo a su casa. No estaba, pero sí hallaron una plantación de marihuana. El conductor se entregó poco después.

Todos estos incidentes demuestran el papel cada vez más predominante que la marihuana ha ido adquiriendo en los últimos años entre la sociedad no sólo sevillana, sino española. España es el principal país productor de esta droga, cuya demanda se disparó a finales de la última década en toda Europa y que ni siquiera la pandemia del covid-19 pudo frenar. Así consta en los sucesivos informes anuales sobre drogas que publica el Ministerio del Interior.

Plantas de marihuana. / EFE

En 2017, las Fuerzas de Seguridad se incautaron de una tonelada de marihuana en la provincia de Sevilla. Al año siguiente, 2018, las aprehensiones se duplicaron, con 2,1 toneladas. Fue una subida del 108%. La cantidad de cannabis intervenido en Sevilla suponía entonces un 7,11% del total nacional. En 2019, el mercado siguió en aumento. Se superaron las 2,8 toneladas de marihuana intervenidas, lo que supuso un repunte del 32% y un 8,57% del total de la producción española.

El gran crecimiento se produjo en 2020, el año de la pandemia, cuando se intervinieron 4,9 toneladas de marihuana, la cifra récord hasta el momento en la provincia de Sevilla. Fue un repunte del 79% y Sevilla se situó como el cuarto territorio con más incautaciones de España, sólo superada por Madrid, Alicante y Málaga. En 2021, último año del que hay datos disponibles, se decomisaron en la provincia 4,8 toneladas de marihuana y 75.000 plantas de cannabis.

Toda esta superproducción de marihuana también provoca graves problemas ciudadanos, pues ha colonizado barrios enteros en los que se suceden los apagones, sobrecargas e incendios por saturación de la red eléctrica, que terminan pagando personas ajenas a esta actividad ilícita.

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