Expertos de Quirónsalud en Sevilla advierten de posible enfermedad celíaca oculta en dermatitis atópica o problemas tiroideos
El doctor Francisco Javier Romero advierte que síntomas digestivos leves junto a estas patologías autoinmunes merecen evaluación clínica para evitar complicaciones
Pacientes con dermatitis atópica o alteraciones tiroideas que presentan síntomas digestivos leves, como malestar tras las comidas, plenitud postprandial o distensión abdominal, podrían estar padeciendo enfermedad celíaca no diagnosticada. Así lo advierte el doctor Francisco Javier Romero Vázquez, jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa, quien subraya que estas señales, aunque aparentemente leves, requieren evaluación clínica cuidadosa para evitar complicaciones a largo plazo.
La enfermedad celíaca (EC) es una patología digestiva crónica de origen autoinmune, caracterizada por la intolerancia al gluten, presente en trigo, cebada y centeno. La exposición al gluten provoca atrofia de las vellosidades intestinales, alterando la absorción de nutrientes y pudiendo derivar en problemas como anemia, déficit vitamínico, pérdida de peso u osteopenia y osteoporosis si no se trata a tiempo.
Romero Vázquez explica que la EC es probablemente la enfermedad digestiva con mayor asociación a otras patologías autoinmunes, como la diabetes tipo I, tiroiditis de Hashimoto, dermatitis atópica, hepatitis autoinmune o el síndrome de Sjögren. Además, los pacientes celíacos presentan con mayor frecuencia enfermedades digestivas inflamatorias, como la enfermedad de Crohn.
Síntomas que suelen pasar desapercibidos
Conocida como la "enfermedad del iceberg", la EC rara vez se manifiesta con los síntomas clásicos (diarrea intensa, pérdida de peso o retraso del crecimiento) que se enseñan en los manuales. Lo habitual son síntomas digestivos inespecíficos: dispepsia, digestiones pesadas, diarrea ligera o distensión abdominal, lo que retrasa su diagnóstico. Por ello, cada vez es más frecuente detectar la celiaquía en adultos mayores de 60 años.
El especialista advierte que otras patologías digestivas, como alteraciones de la microbiota intestinal o el síndrome de sobrecrecimiento bacteriano (SIBO), pueden enmascarar la celiaquía, provocando infradiagnóstico y retrasando un tratamiento fundamental para evitar daño intestinal crónico.
Cómo se diagnostica
El diagnóstico definitivo se realiza mediante gastroscopia con biopsias duodenales, que confirman la atrofia de las vellosidades intestinales. La prueba está indicada tanto en pacientes con serología positiva como en aquellos con serología negativa pero predisposición genética, ya que hasta un tercio de los adultos celíacos presentan serologías negativas. El test genético solo indica predisposición, no confirma la enfermedad.
La endoscopia con biopsia es especialmente recomendable en pacientes con síntomas digestivos asociados a signos de alarma, como anemia, déficit vitamínico, pérdida de peso, retraso del crecimiento en niños o enfermedades autoinmunes asociadas.
Según el doctor Romero Vázquez, la celiaquía debe considerarse siempre en el estudio de trastornos digestivos, incluso ante síntomas leves o inespecíficos. Su diagnóstico precoz permite prevenir complicaciones nutricionales y sistémicas derivadas del daño intestinal crónico, mejorando la calidad de vida de los pacientes y evitando problemas de salud a largo plazo.
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