Javier Tarhgetta: "No pararemos hasta conseguir que La Cartuja Pickman sea un referente nacional e internacional"
Los nuevos propietarios de la famosa fábrica de loza anuncian la apertura de tiendas propias o franquiciadas en Sevilla y Madrid
Targhetta y las hermanas Luksic prevén reactivar La Cartuja Pickman en un máximo de seis semanas
Javier Targhtta, presidente de Atlantic Copper; su esposa, Mar Madrid, y las hermanas chilenas Gabriel y Paola Luksic se han hecho este viernes con las marcas de La Cartuja Pickman y su unidad productiva. Horas después de estampar su firma en el contrato de compraventa de la emblemática fábrica de loza, Javier Targhetta visitó sus instalaciones en Salteras (Sevilla) y las recorrió, junto con Diario de Sevilla, comprobando el estado de abandono de la planta, que ha sufrido la falta de inversiones y proyectos fallidos desde que en 1982 fuese construida para recibir a cientos de trabajadores tras dejar la empresa la sede del monasterio de la Cartuja con motivo de los preparativos de la Exposición Universal.
Las oficinas de la fábrica, con el suelo encharcado por las goteras caídas sobre los ordenadores tras el último temporal, no están mejor que la fábrica, con chapa de uralita medio arrancada por el viento y el suelo lleno de excrementos de una colonia de palomas que sobrevuelan unas naves sobredimensionadas para la escasa producción que La Cartuja Pickman tenía hasta julio de 2025, cuando cerró sus puertas. La imagen de la fábrica es desoladora. Con el retrato de Charles Pickman mirando por encima del hombro a Targhetta, el nuevo propietario de la fábrica no sale de su asombro ante el estado de la instalación fabril mientras retira algunos trozos del techo que han caído sobre una mesa y una silla de la sala presidida por el cuadro del fundador de La Cartuja. Lo primero que hará para poner en orden en la fábrica será contratar a la empresa Serveo para limpiar la nave, poner a punto y mantener la maquinaria", como son los hornos de cocción.
¿Por qué un directivo con la vida resuelta se ha metido en un berenjenal como este? "La marca La Cartuja Pickman es ampliamente conocida y admirada en España y fuera del país. Yo mismo tengo dos vajillas de La Cartuja pero nunca hubiera pensado que iba a terminar comprando esta fábrica de loza. Todo -dice- surgió por una casualidad, cuando mi mujer, Mar Madrid, viajó a Jerez de la Frontera con Gaby Luksic, una amiga nuestra desde hace décadas, y estaban en el hotel Casa Palacio María Luisa donde le sirvieron café en un juego clásico negro de La Cartuja. Gaby comentó que la vajilla era muy bonita y Mar le explicó que era la loza más conocida de España y que la fábrica había sido fundada en Sevilla hace más de 180 años. El maître les estaba escuchando y les dijo que la fábrica estaba quebrada y en liquidación. Entonces las dos comentaron: ¿Y si la compramos? Era noviembre y yo estaba a punto de coger un avión para China para ir a un congreso de cobre. Ellas me llamaron para proponer comprar La Cartuja pero no sabía si lo decían en serio o en broma. Finalmente decidimos ir adelante para impulsar la belleza de los diseños y productos de esta marca".
Apoyo de la Junta de Andalucía
"Los primeros pasos para comprar la fábrica los dieron Gabriela Luksic y Mar Madrid al pedir una entrevista con el consejero y el viceconcesejero de Industria de la Junta de Andalucía, Jorge Paradela y Cristóbal Sánchez, respectivamente, para que les orientaran. La familia Luksic tiene muchos medios financieros, invierten en el mundo entero, es un grupo que tiene presencia en minería de cobre, ferrocarril, banca, son dueños de la mayor cervecera de Chile...", aclara este directivo, ingeniero y empresario.
Targhetta explica que "cuando volví de China nos reunimos con los trabajadores, que nos acogieron muy bien al exponerles un plan sobre la marcha porque no es una industria que conociéramos bien. Empezamos a identificar cosas que hacían falta, para lo cual fue muy útil el intercambio de información con los trabajadores. También tuvimos una buena acogida por parte de la Consejería de Empleo y Empresa".
El tiempo, sin embargo, corría en contra de ellos. "Había que presentar la oferta el 4 de diciembre y necesitábamos correr muchísimo pero como no estaba definida la deuda arrastrada con la Seguridad Social con los trabajadores que íbamos a subrogarnos, se pospuso el período de presentación de ofertas hasta el 22 de diciembre. Mientras, nos dimos cuenta que las marcas no estaban en la unidad productiva, aunque el concurso incluía la opción de compra de las marcas. Para nosotros era primordial comprarlas".
¿Cuánto dinero invertirán los nuevos dueños de La Cartuja para reflotar la compañía? "La inversión total inicial supera los 1,6 millones de euros, que aumentará de forma inmediata porque tenemos que hacer contratos para la limpieza de la nave, puesta en marcha de la maquinaria, reparación de las goteras de la nave, de las oficinas...", confirma Targhetta, quien recuerda que "hemos asumido la deuda de la Seguridad Social correspondiente a los 30 trabajadores que nos hemos quedado; hemos pagado 850.000 euros por más de 15 marcas en manos de cuatro empresas; 225.000 euros por la unidad productiva y hemos firmado un contrato de arrendamiento de la nave de Salteras para producir alli durante un tiempo, que no hemos definido aún, pero no más de un año y medio. Será entonces cuando nos trasladaremos a una nave nueva de alquiler con un diseño de la producción más racional y moderno, añadiendo alguna maquinaria que mejore el proceso". Las deudas que la empresa propietaria de La Cartuja tenía con numerosas familias que habían pagado por adelantado sus vajillas, que no recibieron, no han sido incluidas en el perímetro de la unidad productiva.
Accionistas
La empresa con la que acometerán este reto ya está creada y está participada en un 40% por cada una de las hermanas Gabriela y Paola Luksic y en un 20% por Mar Madrid y Javier Targhetta a través de una sociedad holding. Aunque han recibido ofertas de otros grupos industriales, la intención por ahora es ir en solitario. Trabajarán con recursos propios y financieros, y prevén también acogerse a una línea de subvenciones de la Junta de Andalucía para inversiones industriales y eficiencia energética.
Su intención es comenzar la producción de loza en un mes o mes y medio. Hasta entonces, "hemos solicitado un ERTE de dos meses para la plantilla con el deseo de que dure menos e incluso -dice- estamos pensando en escalonar la incorporación de empleados porque se pueden ir poniendo en marcha secciones de la producción sin que esté toda la planta lista. Ese mismo sistema la usaremos para el traslado a la nueva fábrica".
La tarea que tienen por delante los accionistas para sacar adelante esta empresa no amilana a Targheta, ingeniero de Minas. "La verdad es que no me he preguntado que he hecho metiéndome en esto, como tampoco lo he hecho en otras fases de mi vida cuando me he metido en otras cosas. Quizá porque he tenido la suerte de que me han ido las cosas bien", confiesa este profesional con una dilatada y exitosa carrera.
Hasta ahora, una decena de empresarios han intentando sacar a flote a esta fábrica. ¿Con qué cuentan los nuevos accionistas para triunfar? "Para posicionar a La Cartuja Pickman como líder en la fabricación de loza contamos con el entusiasmo de los accionistas. Estamos comprometidísimos y tenemos capacidad inversora para mejorar y aumentar la producción, las ventas, asistir a ferias, promover el marketing de este negocio. No pararemos hasta convertir a La Cartuja Pickman no sólo en un referente nacional, sino también internacional. Además, hemos hecho las cosas bien en distintos sectores y en distintos años. Hay algo que es tan importante como ésto o más: la superposición de cuatro marcas emblemáticas, como son La Cartuja Pickman, Sevilla, Andalucía y España. Hemos percibido que el mercado adora la loza que fabricaba hasta julio pasado La Cartuja. Tenemos una fe ciega en esta marca".
Equipo directivo
Para gestionar la fábrica, los nuevos accionistas han contratado a un head hunter con el fin de seleccionar a un director general, a un responsable comercial, a otro financiero y a uno de producción, "que trabajarán siempre bajo la supervisión de los socios", puntualiza el ingeniero Javier Targhetta, quien recuerda que La Cartuja estaba facturando poco más de un millón de euros y el objetivo es alcanzar los cinco o seis millones en un corto plazo de tiempo.
Las ventas se producirán a través tiendas propias o franquicias, e de internet. "Las primeras tiendas abrirán en Sevilla y Madrid. ¿Por qué? Porque Sevilla tiene ocho millones de visitas cada año y muchos de ellos tienen muchos recursos. Lo primero que hay que hacer es atacar ese mercado, y lo segundo ir a Madrid, donde también hay muchos latinoamericanos comprando pisos y con muchos recursos para comprar vajillas como la de La Cartuja Pickman"
Mientras que Manuel Zapata, el anterior dueño de La Cartuja a través de la sociedad Ultralta, llegó a producir loza en Valencia bajo la marca de La Cartuja Pickman, Targhetta asegura que eso no volverá a pasar. "La producción seguirá en Sevilla. No concebimos producir La Cartuja Pickman fuera de Sevilla. No hay ninguna posibilidad de que salga ninguna parte del negocio: ni la fabricación, ni la venta ni la sede. Vamos, que ya tenemos la cuenta bancaria en Sevilla", explica Targhetta, quien no ahorra palabras de gratitud hacia Andalucía, "una tierra a la que amo y en la que me siento en casa. Andalucía y los andaluces me han dado mucho y quiero dar todo lo que pueda a Andalucía".
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