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Profesores y familias se rebelan ante el cierre del IES Hispalis en Sevilla: "Nos dicen que es inevitable"

La dirección ha comunicado al claustro la clausura en dos cursos académicos al no tener cabida en el proyecto de transformación integral que la Diputación tiene proyectado en las instalaciones

El complejo que alberga el IES Hispalis será transformado con una inversión de 30 millones

El acceso al Complejo Educativo Pino Montano. / Juan Carlos Vázquez

El IES Hispalis cerrará sus puertas en los próximos dos cursos académicos al no tener cabida su continuidad en el proyecto de transformación integral impulsado por la Diputación de Sevilla, organismo del que depende la titularidad del terreno que lo alberga. La decisión fue comunicada hace dos semanas al claustro en una reunión convocada de urgencia por la dirección. "De un día para otro", recuerda la profesora Ana Cózar, quien explica que el anuncio se produjo tras un encuentro entre representantes de la Diputación de Sevilla y de la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional de la Junta de Andalucía en el que se abordó el cierre del instituto.

El centro, enclavado en el Complejo Educativo Provincial de Pino Montano, es de titularidad provincial y funciona mediante un convenio que se renueva cada cinco años entre la Diputación y la Junta. "Al parecer han decidido no renovarlo", resume Cózar. La consecuencia sería destinar el edificio actual a la ampliación de la residencia de estudiantes ubicada en el mismo recinto. Nos dicen que da igual lo que hagamos, que es inevitable. Es un golpe para el alumnado, las familias y los centros del entorno", afirma la jefa del departamento de Cultura Clásica en el centro, Rocío Núñez.

Pero en el relato de las profesoras no hay cifras ni trámites administrativos, sino nombres propios y realidades concretas. "El instituto es necesario. Funciona perfectamente. Este año han implantado todas las pantallas digitales, como en el resto de centros. No es un centro residual", insiste. En sus aulas conviven dos líneas de ESO, dos de Bachillerato en cada nivel y ciclos formativos. "Acogemos a mucho alumnado de compensatoria, familias con complicaciones, con dificultades económica. Aquí encuentran estabilidad", explica. El 70% de los estudiantes del CEIP Escritor Alfonso Grosso y del CEIP Mariana de Pineda tienen adscripción al Hispalis. "Quitar ese referente en el barrio no es neutro", añade.

El eventual cierre obligaría a redistribuir al alumnado en otros institutos de la zona, entre ellos el IES Llanes o el IES Pino Montano, que, según el profesorado, ya presentan ratios elevadas. "Hay clases con 33 ó 35 alumnos. La preocupación es cómo van a absorber a más estudiantes sin que se resienta la atención educativa", apunta Núñez. "Están con la ratio superalta y con un montón de líneas. Se llegó a valorar poner caracolas. Pero es un contrasentido masificar un centro cuando aquí hay otro funcionando", lamenta Cózar.

Vista aérea de todo el complejo afectado por el posible cierre. / Juan Carlos Vázquez

El cierre no sólo afecta a la enseñanza. El Complejo Pino Montano alberga además instalaciones deportivas y comunitarias que han dado servicio durante años a los barrios del entorno. La presidenta del Club Voleibol Palestra, Rosario Pérez Olmo, recuerda que la piscina dejó de utilizarse en 2023 y que el pabellón fue clausurado el pasado otoño.

"Nos avisaron por mensaje de que cerraban el pabellón por ruina y hasta hoy no se ha hecho nada. Esto deja sin cobertura deportiva a barrios como Las Naciones, Parcalán, Atlántico, La Corsa o Los Arcos. Las instalaciones eran la principal alternativa para entrenar en la zona norte", explica.

Mientras la administración autonómica asegura que ha iniciado un estudio técnico y organizativo para garantizar la escolarización "en cualquier escenario" y que la Comisión de Escolarización hará un seguimiento continuo del proceso, en el claustro la sensación es de urgencia. "Vamos a contrarreloj", dicen las docentes. La próxima semana comienza la matriculación de 1º de ESO y el Híspalis ya no figura como opción de entrada.

Esa supresión en el mapa de adscripción ha sido el detonante de la movilización. "Queremos adelantarnos y frenar el cierre para que se oferte el año que viene", señala. Como no había plazo legal para convocar una concentración formal, este miércoles la comunidad educativa organizará un acto simbólico con grandes cartulinas blancas simulando impresos de matrícula. "Es una matriculación simbólica con pancartas con el mensaje de Queremos estudiar en el Hispalis", explican.

A la misma, también están convocados los trabajadores del complejo. El Sindicato Andaluz de Trabajadores de la Diputación de Sevilla (SATD), mayoritario en la institución provincial, estima que entre 70 y 80 empleados podrían verse afectados, entre personal de mantenimiento, limpieza y administración. Su portavoz, Enrique Lobato, advierte de que el deterioro de las instalaciones ha sido progresivo en los últimos años y alerta del impacto que tendría la clausura definitiva del complejo. "No es solo una cuestión laboral, sino la pérdida de un servicio público de referencia para el distrito", señala.

La protesta no se limita a un gesto. Se ha creado una plataforma, se ha lanzado una petición en change.org, se han solicitado reuniones, entre ellas con el responsable del área correspondiente en la Diputación, y se ha convocado una asamblea abierta con familias, trabajadores del complejo y asociaciones del barrio. También se ha pedido permiso para una manifestación la próxima semana.

En el fondo del conflicto late una queja más amplia sobre el estado del complejo de Pino Montano. "Lleva años muy dejado", denuncia Cózar. Recuerda la piscina pública, cerrada con el argumento de unas grietas y nunca reabierta. El pabellón cubierto, sin reparar. La residencia que ahora se quiere ampliar, añade, tampoco atraviesa su mejor momento. "Los propios residentes han creado una plataforma porque no está en buenas condiciones", afirma.

Por eso, cuando se argumenta que el cierre responde a la necesidad de ampliar la residencia, la profesora muestra escepticismo. "Nos hemos puesto en contacto con técnicos y nadie conoce el proyecto. Y aunque hiciera falta ampliarla, no puede ser a costa de quitar un centro educativo necesario en el barrio", sostiene. "Cuando se cierra una escuela pública, se pierde algo más que un edificio", sentencian Rocío Núñez.

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