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Un robo surrealista: encierran a unos vecinos de Sevilla en su portal y sustraen una bicicleta eléctrica enganchada en la cancela exterior

Los ladrones bloquearon la puerta de acceso al bloque utilizando bridas para evitar ser descubiertos

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Las bridas bloquean el acceso al bloque. / SEVILLA ENFURECIDA

Los vecinos de uno de los bloques que se encuentran en la Plaza Naranjito de Triana, en el distrito San Pablo, han vivido una situación que roza lo insólito. Unos ladrones los encerraron en su portal, durante la noche, enganchando bridas de plástico en la puerta principal para evitar ser descubiertos durante el robo. De este modo, camparon a sus anchas por la cancela exterior sin temor a ser sorprendidos. Por suerte, el único objeto que han sustraído ha sido una bicicleta eléctrica partiendo, previamente, uno de los barrotes metálicos de la reja que rodea la inmueble.

Los primeros residentes que intentaron salir del edificio ayer, a primera hora de la mañana, se encontraron con una situación surrealista. "Había varias bridas entrelazadas tanto arriba como abajo del portal", explica a este periódico el presidente de la comunidad. Las bridas no solo estaban colocadas en ambos extremos de la puerta, además estaban entrelazadas entre sí, formando múltiples capas de plástico que dificultaban enormemente su corte. La situación se resolvió gracias a la colaboración de un vecino del bloque contiguo, quien tras ser alertado por los residentes atrapados mediante golpes en el cristal, subió a su vivienda para buscar unas tijeras y cortar las ataduras.

La puerta cerrada con bridas. / SEVILLA ENFURECIDA

La perplejidad inicial de los residentes era evidente, ya que desconocían el motivo de este bloqueo deliberado. Entre las primeras hipótesis barajadas por los residentes estaba una posible "venganza" personal contra algún vecino, aunque rápidamente descartaron esta opción debido al buen ambiente comunitario. Incluso llegaron a temer que pudiera tratarse de un intento de incendio provocado, con la intención de dejar atrapados a los residentes en el interior del inmueble.

La confusión se disipó cuando uno de los inquilinos del primer piso, que reside en el inmueble en régimen de alquiler, informó a la comunidad de que habían robado su bicicleta eléctrica. Los ladrones no se limitaron a cortar el candado o pitón que aseguraba el vehículo, sino que optaron por una solución más drástica: partir uno de los barrotes metálicos de la reja que rodea la comunidad de vecinos. Este barrote era el punto donde estaba enganchada la bicicleta mediante el sistema de seguridad.

"Pusieron la brida para que no los pudiéramos pillar si escuchábamos un ruido", apunta el presidente de la comunidad. A su juicio, la estrategia empleada por los ladrones fue bloquear preventivamente las salidas del edificio para garantizarse tiempo suficiente para ejecutar el robo sin interrupciones. El problema es que "no se les ocurrió partir las bridas" después y "nos dejaron encerrados".

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