La rocambolesca historia de la columna romana que acabó en la Policía Local
Patrimonio
El pilar de la calle Rodríguez Marín protagoniza un incidente, con tintes picarescos, que termina en una comisaría
La extraña desaparición de la columna de la calle Rodríguez Marín en Sevilla
Una historia rocambolesca que roza el absurdo. La columna (de origen romano) de la calle Rodríguez Marín, en pleno centro de Sevilla, ha acabado en sede policial. Tras su rotura por el choque de un vehículo y un supuesto intento de robo (según vecinos de la zona) ha sido entregada en una comisaría, a la espera de que su propietario la reclame y vuelva a colocarla en la esquina con Caballerizas, frente a la iglesia de San Ildefonso.
Una esquina sin columna desde hace dos semanas y precintada. Es el origen de un incidente digno de protagonizar un relato corto de picaresca. Todo comenzó con la colisión de un vehículo en la confluencia de Rodríguez Marín y Caballerizas. El responsable del choque no dejó señal ninguna. El resultado: la columna se partió en dos, lo que provocó que la parte superior cayera al suelo. Este elemento se encuentra colocado en la esquina de la casa solariega de la citada vía y, por tanto, propiedad de su dueño, un ex ministro de España.
De origen romano, se trata de material de acarreo, es decir, un elemento que en la Antigüedad formó parte de un conjunto arquitectónico ya inexistente y que siglos después fue reutilizado en otra construcción. Este reciclaje obedecía a la carencia de canteras de piedras cercanas en Sevilla. La antigua Híspalis cumplió tal función.
El Casco Antiguo de Sevilla está lleno de ejemplos, que sufren el desgaste y las consecuencias del tráfico rodado. En este caso no es la primera vez que se produce un accidente de estas características.
La parte superior, que quedó en el suelo, fue recogida y guardada a instancias de su dueño. Quedó en pie el tramo inferior, objeto de un supuesto intento de robo, que acabó frustrado. Así lo narra Salvador Guijo, vecino de la zona, quien la noche del pasado miércoles regresaba a su vivienda acompañado de un amigo, guardia civil. Al llegar a la zona se encontró con una inquietante escena: dos hombres intentando meter en el maletero del coche el trozo de columna que quedaba en pie y que, presuntamente, habrían tenido que arrancar del muro para llevársela.
"¿Qué estáis haciendo?", fue la pregunta que les hizo Salvador, a lo que ambos le contestaron que estaban recogiendo la columna por indicación del propietario, cuyo nombre no acertaron a decir. Tras este error y verse sorprendidos, empezaron a titubear. El amigo de Salvador se identificó como agente de la Guardia Civil, lo que añadió más nerviosismo al momento. Finalmente, explicaron que iban a entregar el trozo de columna a la Policía para evitar un accidente. Este "exceso de civismo" terminó por "delatarlos".
En ese instante, este vecino de San Ildefonso empezó a grabarlos con el teléfono móvil a pie de calle y desde la azotea del inmueble donde reside, con el fin de que las imágenes recogieran sus rostros y la matrícula del coche donde transportaban la columna. "Entre ambos no podían, y en el maletero no les cabía, por lo que optaron por ponerla en el asiento trasero", refiere Guijo.
"Cuando se vieron acorralados y que se les había torcido el plan, decidieron llamar a la Policía para entregarles el trozo de columna, yo los estaba escuchando", explica este experto en Historia del Arte.
Después de que la web Diario de Sevilla informara este jueves de la extraña desaparición de la columna de la calle Rodríguez Marín, fuentes policiales se han puesto en contacto con el periódico para aclarar que dicho pilar se encuentra en una jefatura de la Policía Local. Allí fue depositada, con su correspondiente acta de recepción, el pasado miércoles, a las 22:55. El motivo de la entrega: "se encontraba bastante inclinada y podía ser peligroso para los viandantes". Extremo que rechaza el referido vecino, quien asegura que hubo que forzarla para arrancarla del muro donde servía de esquina.
Al menos, un final feliz para una historia rocambolesca. ¿Robo frustrado o acto de civismo? Ahí queda la duda. En todo caso, un capítulo más en la larga vida de esta columna romana. La vieja Híspalis sigue de actualidad.
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