sucesos | fallece el bebé que fue sacudido

"No sabemos ni el día del entierro"

  • El tío político critica que la Junta les niegue cualquier información desde el viernes

  • La consejera de Políticas Sociales pide "tolerancia cero" con el maltrato infantil

Portal del bloque de pisos donde residían los padres del bebé fallecido. Portal del bloque de pisos donde residían los padres del bebé fallecido.

Portal del bloque de pisos donde residían los padres del bebé fallecido. / josé ángel garcía

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"No sabemos ni cómo ni cuándo lo van a enterrar". Con estas palabras se expresa Antonio Jesús Lao, tío político del bebé que falleció este sábado tras ingresar el pasado lunes, en estado crítico, en el Hospital Virgen Macarena con síntomas evidentes de haber sufrido el síndrome del niño sacudido. El padre de la criatura, de 19 años y de nacionalidad colombiana, se encuentra en prisión, mientras que la madre, de 18 años y española, está en libertad con cargos. La Junta retiró el viernes la custodia a los progenitores y abrió un proceso para hacerse cargo del bebé, que no ha podido sobrevivir a las graves lesiones que presentaba en el cerebro y los ojos.

Antonio Jesús Lao ha pasado viviendo casi una semana entera a las puertas de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Virgen Macarena. Allí se trasladó el lunes desde que el padre del bebé -ahora en prisión- lo llevara en brazos desde su casa. "Cada vez que me dejaban pasar le acariciaba las piernas, sus pequeños brazos. Puede parecer que exagero, pero a pesar de tener sólo seis meses, él sentía la presencia de sus familiares, de los que hemos estado con él desde que nació". La última vez que pudo verlo en tales circunstancias fue el jueves. El viernes volvió a las puertas de la UCI. La visita estaba programada a las 13:00, pero la pediatra responsable -según su testimonio- le negó la entrada. Tenía órdenes del centro hospitalario de impedir las visitas a la familia del bebé. Lao pidió hablar con la dirección del Macarena. Los responsables del hospital le comunicaron que la Junta había retirado la custodia del menor a los padres y que, a partir de entonces, ningún pariente se podía acercar a verlo.

"Ha sido injusto. Su madre, mi mujer y yo siempre hemos cuidado al niño. Hemos estado pendientes de él desde que lo ingresaron en la UCI. Respondía a cada caricia que le dábamos", expresa el tío político de la criatura. La peor de las noticias llegó este sábado. El bebé había fallecido. La familia, pese a las graves lesiones que presentaba, albergaba esperanzas de que pudiera superar el estado crítico en el que se encontraba. Lao conoció la noticia de la muerte de su sobrino por un periodista. Nadie del hospital ni de la administración sanitaria se había puesto en contacto con los familiares para confirmárselo.

La madre del niño a su salida del juzgado de Guardia La madre del niño a su salida del juzgado de Guardia

La madre del niño a su salida del juzgado de Guardia / Víctor Rodríguez

A partir de que tuviera conocimiento del trágico desenlace, Lao se dirigió a diversas instancias para saber, al menos, cuándo, dónde y cómo será el entierro. "No sabemos ni la fecha, si lo van a enterrar o incinerar, ni dónde lo van a llevar", lamenta. Lo único que pudo conocer este sábado es que "el forense entregará la documentación al Juzgado entre las 11:30 y las 12:00 de mañana [por hoy]. Nada más".

Con toda esta incertidumbre, Lao le comunicó a su cuñada que su hijo había muerto. "Está destrozada", explica. Prefiere no hablar sobre la situación en la que se encuentra la madre del bebé. Ni si se siente culpable por lo ocurrido. "Ella no estaba allí cuando el niño se puso tan grave", aclara con insistencia. Su principal interés ahora es conocer cuándo van a enterrar a su sobrino y en pedir explicaciones a la Junta por la falta de información. "Voy a hablar con las televisiones. La Junta no puede dejarnos al margen. Somos su familia", incide.

A Lao no se le quita un pensamiento de la cabeza: "Los médicos, como profesionales que son, han puesto todo su empeño en salvar a mi sobrino. Pero pienso que si el viernes me hubieran dejado verlo, acariciarlo, podría estar aún con vida. Él reaccionaba a nuestra presencia. Notaba que estábamos cerca. No ha sido justo el trato que nos han dado, sin poder ni siquiera defendernos", argumenta este sevillano, que el mismo viernes buscó la defensa de un letrado.

Por parte de las autoridades, la primera en pronunciarse ha sido la consejera de Igualdad y Políticas Sociales, María José Sánchez Rubio. Lo hizo este sábado en su cuenta personal de Twitter: "Dolorosa pérdida del bebé sevillano por supuesto caso de maltrato. L@s niñ@s son los más vulnerables. Contundencia y tolerancia cero".

El bebé cumplió medio año de vida el jueves. Nació prematuro, a los siete meses de gestación y 60 días después de que su madre saliera de prisión. El día que vino al mundo pesó sólo un kilo y medio, por lo que permaneció en la UCI tres meses. Los padres de otros niños allí ingresados aseguran que los progenitores lo visitaban poco, extremo que niega Lao, quien afirma que la madre "siempre lo cuidaba". Al padre, ni siquiera lo menciona.

La tarde del pasado lunes, la madre salió de la vivienda que ocupaba de forma ilegal con el padre de la criatura en el Cerezo. Fue a casa de un familiar por un medicamento que calmara su dolor menstrual. En ese intervalo de tiempo, presuntamente, el padre, ante el llanto del bebé, lo zarandeó violentamente, lo que le causó una grave lesión, ya que a esa edad el cerebro es más pequeño que la cavidad craneal. Tal sacudida dañó, además, las vértebras y las retinas. A consecuencia de la agresión, este sábado, con seis meses y dos días de vida, murió.

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