La tortura del Salón Colón
plenos municipales | el de mayo superó las trece horas, el más largo de la historia
Los interminables, tediosos y estériles debates enojan a los concejales Es norma que intercambien bromas y crucen apuestas sobre su duración
A las 22:45 se apagan las luces del Salón Colón. La comitiva de concejales abandona la sede consistorial tras finalizar el Pleno más duradero de la historia de la ciudad. Ese debate (celebrado el pasado mayo) se fue más allá de las trece horas, una maratoniana sesión que no es un hecho aislado. Desde que hace un año se constituyera la nueva Corporación municipal con cinco grupos políticos, todos los plenos están siendo infinitos, interminables dialécticas que han acabado por enojar a todos porque, en la mayoría de los casos, las sesiones son estériles. Nadie le pone remedio al "disparate" -uno de los epítetos utilizados por los ediles- en que se han convertido. Una de las intenciones del nuevo reglamento del Pleno que entrará en vigor después del verano es acortar su duración y dividirlo en dos días.
Es la moda que se ha instaurado en la Plaza Nueva desde que Juan Espadas está al mando de la política municipal. Los socialistas y la oposición (PP, C's, IU y Participa Sevilla) cargan de mociones y urgentes el orden del día de cada sesión para trasladar a la ciudadanía los más variopintos temas. Es norma que los concejales intercambien bromas y crucen apuestas sobre su duración.
La duración de los plenos ha ido aumentando en cada mandato municipal y en los últimos años hay historias curiosas que contar, desde el desvanecimiento de Torrijos al bizcocho de la delegada de Hacienda. Estas sesiones interminables y tediosas que acaban con la capacidad de atención de los ediles están repletas de anécdotas. En octubre de 2013 se tuvo que suspender temporalmente tras sufrir un desmayo el portavoz municipal de IU, Antonio Rodrigo Torrijos. La Corporación debatía la aprobación inicial de la ordenanza reguladora del comercio ambulante en los mercadillos de la ciudad y Torrijos había finalizado su turno de intervención. Al tomar la palabra el grupo socialista, sufrió un desvanecimiento que sembró la alarma entre los miembros los concejales y el público. Un equipo del 061 atendió in situ al edil, quien poco después se recuperaba llegando incluso a bromear con los médicos. A petición de su partido y con su ausencia, el Pleno fue reanudado. "De pronto miro y me pregunto: ¿dónde está Torrijos? Que mal rato, cayó redondo. Lo tuvo que atender Juan Manuel Flores", detalla Luis Enrique Flores, secretario municipal.
El PP perdió una votación porque cuatro de sus ediles estaban desayunando un bizcocho elaborado por la delegada de Hacienda Asunción Fley. Fue siete meses antes del desmayo de Torrijos. La modificación necesaria para el desarrollo de la nueva ordenanza reguladora de las instalaciones de infraestructura radioeléctrica fue rechazada porque requería de una mayoría absoluta: 17 concejales. El PP se quedó con 16. No es el único (ni el último) partido que ha perdido una votación por un despiste.
Los chascarrillos son innumerables. Desde la bancada socialista, cuenta Antonio Muñoz que en las sesiones se acaban creando expresiones y palabras peculiares que luego repiten los ediles de una y otra formación. "Hace poco me pasó con engañifa. La solté durante una intervención en el Pleno y en los siguientes empezaron a utilizarla otros portavoces". Enfrente se colocan los populares, quienes reconocen que el cansancio se nota a partir de cierta hora. "Últimamente apostamos para ver quién calcula mejor a qué hora acabaremos", apunta Juan Ignacio Zoido, quien desvela que en alguna ocasión incluso han bromeado porque se acercaban las doce de la noche, hora límite que fija el reglamento para finalizar el Pleno y continuarlo al día siguiente. "Para hacerlo más llevadero hay quien recurre a los frutos secos para matar el hambre y coger fuerzas. Hay quien se levanta de la silla y estira las piernas detrás de la bancada. También hemos vivido algunos momentos de risa contagiosa a horas ya muy avanzadas por alguna intervención ingeniosa o lapsus simpático". A pesar de estas anécdotas, defiende que siempre hay que estar atentos "porque nuestra prioridad es defender los intereses de los sevillanos y siempre lo tenemos presente".
La formación naranja, que se ha estrenado en este mandato, ya cuenta también curiosidades. Su portavoz relata cómo su hija de ocho años tenía una audición de violín y, desde el día en que conoció la fecha, su principal preocupación era hablar con su profesora de música para ver si podía modificarla ya que ese día tenía Pleno. "A pesar de ser a última hora del día, no pude ir a ver a mi hija. Debemos mejorar el funcionamiento, no ya por estos casos personales, sino por la utilidad del mismo", recuerda Javier Millán. Su compañero de filas no pudo participar en la pasada edición de la Carrera Nocturna del Guadalquivir. "Me inscribí pensando en que iba a poder asistir ya que el Pleno empezaba a las 09:30 y la carrera no era hasta las 22:00. Era nuestro segundo Pleno y no me imaginaba que pudiera llegar a durar más de doce horas. Recuerdo cómo mis compañeros tuvieron que salir corriendo del Ayuntamiento porque iban a cortar muchas salidas del casco antiguo", relata Francisco Moraga. El tercer concejal que tiene Ciudadanos (Javier Moyano) recalca que las preguntas al equipo de gobierno deben ser contestadas en las sesiones, pero ante la falta de tiempo siempre fueron respondidas por escrito.
La compostura intentan mantener durante todo el tiempo los tres ediles de otro partido que llegó por primera vez al Ayuntamiento en las pasadas elecciones locales: Participa Sevilla. "Una de las sensaciones más habituales es terminar sin saber muy bien qué ha pasado durante el día. No sólo por estar once o doce horas en tensión en el Pleno, sino también por el cansancio que sufre la vista al estar esas horas en una misma sala con una misma luz", destaca Susana Serrano antes de comentar que "la falta de concentración en las últimas horas es total. Me acuerdo cuando en una votación Antonio Muñoz ya no sabía ni qué tenía que votar, y Julián Moreno le repitió varias veces "tu di que sí, hombre. Tu di que sí". Las últimas mociones que se defienden en las sesiones son las de Izquierda Unida. "No nos salen las palabras correctas y provoca risas. Desde el público se tiene que pensar que somos tontos. Siempre comento con Flores, que es médico, que esto no puede ser bueno para la salud", afirma Daniel González Rojas, portavoz de IU.
La sesión de junio fue la más corta de los últimos meses, se quedó en nueve horas. "Ya no hay elecciones a la vista, Pleno más cortito y con pocos urgentes", apunta el secretario municipal.
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