DIRECTO
Alerta roja por lluvias en Andalucía | Riesgo de inundaciones y última hora de los avisos

"El yoga oncológico es unión entre cuerpo y mente en el momento más frágil de la vida": celebramos sus beneficios en el Día Mundial contra el Cáncer

La profesora y superviviente de cáncer Nuria Tamayo impulsa en Sevilla una disciplina avalada científicamente que acompaña a personas con cáncer durante todas las fases de la enfermedad, devolviéndoles movimiento, calma y comunidad

La OCDE alerta del auge del cáncer en la Unión Europea y pide avanzar hacia una atención integrada

This browser does not support the video element.

Yoga oncológico: movimiento, calma y comunidad frente al cáncer / Carolina Rojas

Cada viernes por la tarde, a partir de las cinco, una sala del centro YO10 de Torre Sevilla se transforma en algo más que un espacio de ejercicio. Allí no solo se estiran músculos o se practican posturas suaves de yoga, sino que se comparte experiencia, se acompaña el dolor y se reconstruye la confianza en un cuerpo que ha pasado por la enfermedad. Es la clase de yoga oncológico que imparte Nuria Tamayo, profesora también de Hatha Yoga y Yoga Sensible al Trauma, periodista y superviviente de cáncer.

"Cuando me diagnosticaron cáncer de mama, siendo ya profesora de yoga, me di cuenta de que muchas prácticas no eran adecuadas para mi situación. Había movimientos que no podía hacer y que incluso podían ser perjudiciales”, explica Tamayo. Esa experiencia personal fue el germen de una vocación que hoy la convierte en una de las primeras profesionales en traer a España una formación específica en yoga oncológico, una disciplina nacida en Estados Unidos y desarrollada de forma interdisciplinar por oncólogos, fisioterapeutas y profesores de yoga.

Un yoga adaptado al cáncer: movimiento seguro y acompañamiento emocional

El yoga oncológico es un yoga informado y adaptado a cualquier tipo de cáncer —mama, pulmón, estómago, riñón, cabeza y cuello, endometrio, entre otros— y a todas las fases del proceso: desde el diagnóstico, pasando por el tratamiento, hasta la recuperación o remisión. "El cáncer te rompe primero en lo físico", señala Nuria. Cirugías como la mastectomía o la tumorectomía afectan a músculos, tejidos y movilidad; la quimioterapia y la radioterapia traen consigo fatiga, dolor, insomnio, quemazón y rigidez corporal.

Pero el impacto va mucho más allá del cuerpo. "El cáncer es una montaña rusa emocional: miedo, ira, tristeza, incertidumbre, angustia… y además los cambios físicos, como la pérdida de cabello, que afectan profundamente a la autoestima", añade. Frente a todo ello, el yoga oncológico propone una práctica suave, progresiva y profundamente respetuosa. "Es un trabajo que se hace entre algodones", dice Nuria, "para recuperar movilidad y, al mismo tiempo, reconectar con la mente a través del pranayama y la relajación".

En el Día Mundial contra el Cáncer, el yoga oncológico se consolida como una herramienta de apoyo físico y emocional durante la enfermedad / Carolina Rojas

Beneficios avalados por la ciencia y visibles en la experiencia de las pacientes

Los beneficios no son solo percibidos, también están avalados científicamente. Estudios recientes publicados en revistas especializadas en cáncer muestran que, tras tres meses de práctica, dos sesiones semanales, se reduce hasta un 57% el insomnio, la fatiga y los problemas de movilidad. Además, disminuyen los niveles de cortisol, ansiedad y depresión. No es casualidad que este tipo de yoga ya esté implantado en hospitales de referencia mundial como el Memorial Sloan Kettering de Nueva York o la Clínica Mayo, y que en España comience a incorporarse en centros como Vall d’Hebron.

En la clase, las protagonistas son las alumnas. Muchas de ellas, supervivientes de cáncer de mama. Manuela lleva más de tres años practicando yoga oncológico con Nuria, primero en la Asociación Española Contra el Cáncer y ahora en YO10. "He notado beneficios psicológicos y físicos. Tengo linfedema en el brazo y lo tengo bastante mejor. Pero, sobre todo, aquí vienes, te olvidas de todo y encuentras tranquilidad", cuenta.

Concha, que asiste desde hace casi un año, define el grupo como "una pequeña familia". Tras pasar por dos operaciones, destaca la recuperación progresiva de la movilidad y la sensación de pausa mental: "Esto es un paréntesis en mi vida. Dejo fuera los pensamientos que te asaltan continuamente y aprendes a apaciguarte".

Clase de yoga oncológico impartida por Nuria Tamayo en el centro YO10 de Torre Sevilla, un espacio de acompañamiento físico y emocional para personas con cáncer / Carolina Rojas

Durante años se recomendó reposo casi absoluto a las personas con cáncer. Hoy el mensaje ha cambiado. "Todos los profesionales sanitarios recomiendan ejercicio suave adaptado, y el yoga oncológico encaja perfectamente", afirma Nuria. "Es un yoga integrativo, fundamental para recuperar en todos los sentidos".

En un mundo que a menudo acelera incluso en la enfermedad, estas clases ofrecen algo esencial: escucha, acompañamiento y la posibilidad de volver a habitar el cuerpo con amabilidad.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último