El parqué
Nuevo máximo del IBEX 35
Sevilla-Roma | Nombres propios
Felicidad completa para todos los sevillistas en Budapest y en todos los rincones donde se pueda encontrar a un seguidor de la fe balompédica radicada en el barrio de Nervión. Mendilibar supo cambiarle la cara al equipo y lo coronó con un título a lo grande.
La calidad del marroquí nacido en Canadá en los lanzamientos desde el punto de penalti del rival es impresionante y ahí están sus números de lanzamientos detenidos para atestiguarlo. Y no sólo eso, también los que obliga al rival a tirarlos al poste para que no llegue a atajarlo. Ya lo sufrió España con Luis Enrique buscando la tanda al final y lo volvió a padecer Mourinho. No se entiende muy bien que sus equipos jueguen a llegar a esa suerte suprema con Bono enfrente, la verdad.
El fútbol tiene esas cosas tan curiosas. Montiel anotó el penalti decisivo que le dio a Argentina el título mundial en Qatar y esta vez volvía a estar predestinado para la gloria. Sin embargo, Rui Patricio le detuvo su primer lanzamiento, aunque se adelantó claramente y el argentino pudo salir en la foto del título sevillista también, igual que le pasara con su país en un día tan especial.
El desarrollo de la primera mitad pedía a gritos futbolistas que hicieran daño por dentro, porque la Roma aculaba a sus tres centrales para no permitir que los pillaran en velocidad. Ya estuvo a punto de hacerlo Rakitic al filo del intermedio con su disparo al poste, pero Suso supo interpretarlo a la perfección y le hizo mucho daño a los italianos con su juego combinativo por esa zona.
El Sevilla se había ido al descanso por debajo en el marcador con el tanto de Dybala, pero Mendilibar supo tocar algunas claves para que los suyos comenzaran a atacar tanto por el medio como por los costados. Jesús Navas mejoró bastante y puso un caramelo en un centro dirigido a En-Nesyri u Ocampos. Pero Mancini pensaría que cómo no iba a rematar eso e hizo el 1-1.
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