Recaídas: entre la gestión, la precipitación y la fatiga muscular
Vargas protagonizó ante el Celta la última escena de un episodio que ya se han vivido con Azpilicueta, Suazo o Nianzou
Derrumbe en la venta de Vargas
Como decían las abuelas, lo barato sale caro. La sentencia puede aplicarse perfectamente al fútbol en su apartado de fichajes y en el Sevilla se puede ver. Abonado en los últimos años a decidirse por futbolistas de saldo, el plano físico es uno de los parámetros que suelen traer en niveles más bien bajos los jugadores que valen tres duros, los regalados, los que pagan otros, los ofrecidos, los que están en el ocaso de su carrera y los que están sin equipo.
Evidentemente, el Sevilla jamás de los jamases –ni cuando la Champions era su campamento base, como presumía Castro– podía aspirar a tener a Cristiano Ronaldo, un jugador que ni con 40 años se lesiona.
Todos los futbolistas tienen un nivel técnico (del que cree entender todo el mundo), un nivel táctico, un nivel físico y un nivel cognitivo y el todo de cada profesional hace un conjunto, no sólo uno de ellos.
No hace falta decir lo que ocurre en el actual Sevilla. Al margen de que en el departamento de recursos humanos se echan a temblar cada vez que hay una lesión porque puede desencadenar en otro giro de 180 grados en los servicios médicos, muchos factores entran en escena para que Matías Almeyda este año y otros entrenadores en pasadas temporadas tengan que colgar rosarios y ristras de ajos en la puerta de la enfermería para tener un número decente de futbolistas.
Otro tema es el de las recaídas, un delicado asunto que en la presente temporada se ha convertido en una adicional pesadilla. La de Vargas el lunes fue el último episodio en una dolorosa escena ante el Celta cuando el jugador sólo llevaba 5 minutos en el campo. Y no es la primera vez que pasa. Cabría preguntarse hasta si los calentamientos son los correctos (Azpilicueta se lesionó en el minuto uno ante el Mallorca), si los procesos de recuperación se completan o si la gestión es la correcta en el día a día. Desde fuera y sin tener los datos es imposible hacer un análisis sin caer en el error.
Vargas cayó en la primera carrera después de siete semanas desde que se lesionó en el bíceps femoral izquierdo el 24 de noviembre en el partido ante el Espanyol. No ha sido el único en caer el mismo día de la reapacición. El propio Azpilicueta, que está en su cuarta lesión muscular en la temporada (ha repetido en el gemelo derecho y en el aductor izquierdo) tuvo la mencionada lesión ante el Mallorca, obligando a realizar un cambio en el primer minuto, se perdió el partido ante la Real Sociedad y reapareció justo para volver ante su equipo, el Atlético de Madrid, en el estadio Metropolitano. ¿Fue precipitado? En puridad no, porque fue otra dolencia la que tuvo, un desgarro en el sóleo derecho, pero tras salir en el once titular Almeyda tuvo que sustituirlo por Nianzou en el descanso tras sufrir señales negativas que lo obligaron a empezar desde cero. El veterano defensa de 37 años volvía a apartarse de la dinámica del equipo dos partidos, ante Osasuna y Espanyol, aunque el entrenador, con una fe ciega en su oficio y calidad, lo puso a jugar ante el Betis y frente al Valencia, recayendo la semana después en un entrenamiento otra vez de la lesión anterior, el aductor izquierdo. Y hay más, justo cuando iba a reaparecer otra vez ante el Levante la debilidad de ese gemelo derecho volvía a hacer que la lesión dijera otra vez aquí estoy yo. Desde entonces, desde los primeros días de enero, no entrena ni con el grupo aún.
Vayamos a otro ejemplo. Gabriel Suazo. Actualmente lesionado con otro desgarro en el gemelo, se perdió el derbi y los partidos ante Valencia y Oviedo, reapareció ante el Real Madrid y tuvo que dejar el campo a la hora de juego al recaer de la misma dolencia. ¿Precipitación? Ocurre como siempre: según Almeyda, el cuidado es máximo, aunque muchas veces el argentino no ha respetado esa regla de oro que dice que el jugador que sale de lesión debe entrar gradualmente y no de golpe en el once. Ése, según dijo, era el plan con Vargas, aunque recayó sin dar tiempo siquiera a recobrar sensaciones.
¿Y qué decir del caso Nianzou? Verdadero expediente X al que ni el plan especial cuidando sus cargas que el cuerpo técnico ha seguido con él han evitado hasta cuatro lesiones, sólo esta temporada. Un jugador que, al igual que Marcao, en el pasado tuvo que operarse y que también ha recaído tras una reaparición, como al siguiente partido tras volver a jugar ante el Atlético.
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