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Hallan fósiles de un perezoso gigante y un mastodonte en Costa Rica con más de 10.000 años

Recreación del perezoso gigante / M.R.M.

Las autoridades de Costa Rica han confirmado el descubrimiento de fósiles de perezoso gigante y mastodonte que datan de hace entre 10.000 y 40.000 años. El hallazgo, producido en un emplazamiento confidencial de la provincia de Cartago, en el centro del país, representa uno de los descubrimientos paleontológicos más importantes registrados en las últimas décadas en territorio costarricense. Los restos corresponden a ejemplares de megafauna pleistocénica que habitaron la región centroamericana durante el periodo del Pleistoceno.

El Ministerio de Cultura costarricense ha señalado que este descubrimiento constituye "un aporte significativo al conocimiento científico" del país y fortalece el acervo paleontológico nacional. Además, posiciona nuevamente a Costa Rica en la investigación regional sobre megafauna extinta. La investigación se inició tras el aviso de un ciudadano que alertó sobre la posible presencia de restos fósiles en una propiedad privada. Tras la inspección técnica y los correspondientes análisis preliminares, el equipo del Museo Nacional determinó que se trataba de piezas de megafauna, momento en el cual se puso en marcha un proceso sistemático de excavación y rescate.

Hasta la fecha, se han llevado a cabo 13 trabajos de excavación y rescate que han permitido la recuperación de 49 piezas fósiles en total. Entre el material recuperado destaca una defensa completa de 1,60 metros de longitud, un fragmento adicional de defensa, varias vértebras, un fémur, falanges, costillas y otros elementos óseos que continúan en proceso de identificación y estudio científico. El Ministerio de Cultura ha subrayado que "por la magnitud y cantidad de material recuperado", este hallazgo se convierte en uno de los más relevantes de las últimas décadas.

Equipo multidisciplinar a cargo de la investigación

El equipo técnico responsable de la investigación está conformado por 12 profesionales especializados en geología, arqueología y biología, con el apoyo de estudiantes de la Universidad de Costa Rica que realizan prácticas académicas en el yacimiento. La recuperación de los fósiles está liderada por la geóloga Joanna Méndez Herrera, del Departamento de Historia Natural del Museo Nacional, quien cuenta con el respaldo de especialistas en conservación y protección del patrimonio cultural.

Los estudios preliminares, basados en análisis geológicos del terreno y de las distintas capas de sedimentación, estiman que los restos de Cuvieronius (mastodonte gigante) y de Eremotherium (perezoso gigante) podrían tener una antigüedad de entre 10.000 y 40.000 años. El proceso ha contado con la asesoría del paleontólogo del Museo de Historia Natural de Nuevo México, Lucas Spencer, así como con el acompañamiento del geólogo y académico costarricense Guillermo Alvarado, lo que garantiza el rigor científico de la investigación.

Una parte del fósil hallado / Ministerio de Cultura

Importancia del descubrimiento para el patrimonio nacional

El ministro de Cultura y Juventud, Jorge Rodríguez, ha destacado la importancia del Museo Nacional como ente rector en la investigación, protección y difusión del patrimonio natural del país. Asimismo, ha valorado "el rigor científico, la entrega y el profesionalismo del equipo técnico" a cargo de la investigación. Rodríguez ha instruido al Museo Nacional para que inicie el proceso de diseño y habilitación de una sala permanente de exhibición de su colección paleontológica, con el objetivo de que los hallazgos y el acervo fósil del país sirvan para fines educativos y científicos.

"Nuestro pasado profundo merece un espacio permanente en la memoria viva del país", declaró el ministro, subrayando la relevancia cultural y científica de este tipo de descubrimientos. La creación de esta sala permanente permitirá que el público general y la comunidad científica internacional puedan acceder a estos valiosos restos de megafauna pleistocénica que habitó Centroamérica hace miles de años.

Qué es la megafauna pleistocénica

La megafauna pleistocénica hace referencia al conjunto de animales de gran tamaño que habitaron la Tierra durante el periodo del Pleistoceno, que abarcó desde hace aproximadamente 2,5 millones de años hasta hace unos 11.700 años. Este grupo incluía mamíferos de dimensiones extraordinarias como mastodontes, perezosos gigantes, tigres dientes de sable y mamuts, entre otros. En el continente americano, la megafauna pleistocénica era particularmente diversa y abundante.

El Cuvieronius, conocido como mastodonte gigante, era un proboscídeo emparentado con los elefantes actuales que podía alcanzar los 2,5 metros de altura y pesar varias toneladas. Por su parte, el Eremotherium, o perezoso gigante, era un mamífero terrestre herbívoro que llegaba a medir hasta 6 metros de altura cuando se erguía sobre sus patas traseras. Ambas especies se extinguieron al final del Pleistoceno, posiblemente debido a cambios climáticos y a la presión de caza ejercida por los primeros humanos que poblaron el continente.

Los fósiles hallados / Ministerio de Cultura costarricense

Por qué es relevante este hallazgo paleontológico

Los descubrimientos de megafauna pleistocénica en Centroamérica son relativamente escasos en comparación con otras regiones del continente americano, lo que convierte este hallazgo en especialmente valioso para la comunidad científica. Costa Rica, debido a su ubicación geográfica como puente entre América del Norte y América del Sur, desempeñó un papel crucial en las migraciones de fauna durante el denominado Gran Intercambio Biótico Americano.

Este intercambio faunístico se produjo hace aproximadamente 3 millones de años, cuando se formó el istmo de Panamá y permitió que especies de ambos subcontinentes se desplazaran y colonizaran nuevos territorios. El estudio de estos fósiles proporciona información crucial sobre las condiciones climáticas, los ecosistemas y las rutas migratorias de estas especies extintas. Además, permite comprender mejor los procesos de extinción masiva que afectaron a la megafauna al final del Pleistoceno.

Cómo se identifican los fósiles de megafauna

La identificación de restos fósiles de megafauna requiere un proceso riguroso de análisis científico que combina múltiples disciplinas. Los paleontólogos y geólogos examinan la morfología de los huesos, comparándolos con especímenes conocidos de museos y colecciones científicas. El análisis de las capas de sedimentación donde se encuentran los fósiles proporciona información sobre la antigüedad aproximada de los restos.

En el caso del hallazgo costarricense, la presencia de una defensa completa de 1,60 metros ha sido fundamental para identificar con certeza al mastodonte Cuvieronius. Las defensas de esta especie presentan características morfológicas distintivas que las diferencian de otros proboscídeos. Por su parte, los huesos del perezoso gigante Eremotherium se distinguen por su tamaño masivo y por características anatómicas específicas de las vértebras y las falanges. Los análisis continúan en laboratorio para determinar con mayor precisión la edad exacta de los fósiles mediante técnicas de datación radiométrica.

Arqueólogos trabajando en el lugar donde han sido hallados / Ministerio de Cultura costarricense

Qué futuro espera a los fósiles descubiertos

Los 49 elementos óseos recuperados durante las excavaciones serán sometidos a un exhaustivo proceso de conservación y restauración en las instalaciones del Museo Nacional de Costa Rica. Este proceso puede llevar meses o incluso años, dependiendo del estado de preservación de cada pieza. Posteriormente, los fósiles formarán parte de la colección permanente del museo y estarán disponibles para investigaciones científicas nacionales e internacionales.

La futura sala de exhibición permanente permitirá que el público costarricense y los visitantes internacionales puedan contemplar estos testimonios tangibles de la prehistoria centroamericana. El valor educativo de estas exposiciones es incalculable, ya que permiten a las nuevas generaciones comprender la evolución de la vida en la Tierra y la fragilidad de los ecosistemas frente a los cambios ambientales. Costa Rica consolida así su posición como referente en la investigación paleontológica regional y demuestra su compromiso con la preservación del patrimonio natural.

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