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Seis pasos para blindar tu privacidad frente a los anuncios de ChatGPT

Una guía práctica para evitar que la inteligencia artificial construya tu perfil comercial

ChatGPT y la publicidad: ¿Se convertirá la inteligencia artificial en otro vendedor más?

ChatGPT, de OpenAI

La publicidad llega a ChatGPT, y con ella la certeza de que cada conversación puede convertirse en información comercial. Aunque OpenAI garantiza que los anuncios serán contextuales y respetuosos con la privacidad, a estas alturas ya sabemos que esa promesa puede cumplirse o no.

La buena noticia es que existen medidas concretas para limitar cuánta información personal utiliza el sistema y reducir el perfilado comercial. No son una solución mágica (nada lo es cuando hablamos de plataformas gratuitas financiadas por publicidad), pero sí permiten recuperar cierto control sobre tus datos.

Aquí tienes los ajustes esenciales, ordenados de mayor a menor importancia:

1. Desactiva el entrenamiento de datos (El paso clave)

Es el ajuste más importante de todos. Si está activado, OpenAI utiliza tus conversaciones para "mejorar el modelo", un eufemismo que en la práctica significa que el sistema aprende tus gustos, patrones de consumo y debilidades para construir un perfil cada vez más preciso.

Cómo hacerlo:

El precio

Tus conversaciones no se guardarán en la barra lateral de historial. Es un pequeño inconveniente a cambio de que tus chats no alimenten el sistema de perfilado comercial.

Por qué importa

Sin este ajuste activado, cada pregunta sobre productos, servicios, problemas personales o decisiones de compra queda registrada y procesada. Es la diferencia entre una conversación privada y una encuesta de mercado permanente.

2. Borra o desactiva la memoria del sistema

ChatGPT incluye una función llamada memoria que recuerda detalles sobre ti: dónde trabajas, qué marcas prefieres, tus aficiones, tus rutinas. La intención oficial es "mejorar tu experiencia", pero ese contexto acumulado es oro puro para la segmentación publicitaria.

Cómo hacerlo:

El dilema:

La memoria hace que ChatGPT sea más útil en conversaciones largas o recurrentes. Pero esa comodidad tiene un coste: el sistema construye un retrato cada vez más detallado de quién eres y qué necesitas.

Recomendación:

Si decides mantenerla activada, revisa periódicamente qué ha almacenado y elimina lo que consideres demasiado personal o comercialmente sensible.

Acción complementaria:

Revisa también la sección Enlaces compartidos y elimina los antiguos. Cada enlace que has compartido en conversaciones pasadas es una huella digital de tus intereses.

3. Usa el chat temporal para temas sensibles

Existe un modo de conversación que funciona como el navegador incógnito de tu navegador web.

No guarda historial, no acumula memoria, no entrena al modelo. Es la opción más privada disponible.

Cómo activarlo:

Cuándo usarlo:

Consultas médicas, asuntos financieros, cuestiones legales, problemas personales o cualquier tema que prefieras que no quede registrado ni influya en futuros anuncios que veas.

La limitación:

Es menos cómodo para conversaciones largas o proyectos que requieren continuidad, pero es el precio de la privacidad real.

4. Revisa las aplicaciones de terceros conectadas

ChatGPT se integra cada vez más con servicios externos: plugins, Google Drive, Microsoft OneDrive, GPTs personalizados creados por la comunidad.

Cada conexión es una puerta por la que tus datos pueden fluir hacia empresas ajenas a OpenAI.

Cómo revisarlo:

Caso especial, los GPTs de terceros:

Antes de usar un GPT creado por la comunidad, revisa su política de privacidad (suele aparecer un enlace al iniciarlo). Los desarrolladores de estos modelos pueden recibir información de tus conversaciones. Si es para temas sensibles, mejor usar el modelo oficial de OpenAI.

Acción adicional:

Haz limpieza de extensiones del navegador que prometen "mejorar ChatGPT". Muchas graban todo lo que escribes para funcionar. Si no confías completamente en el desarrollador, desinstala.

Ten en cuenta que el historial de navegación es una de las fuentes más valiosas para construir perfiles publicitarios. Si OpenAI puede correlacionar lo que preguntas con lo que después buscas o lees, el sistema de recomendaciones comerciales se vuelve peligrosamente preciso.

5. Aprende a identificar la publicidad

Incluso con todas las medidas de privacidad activadas, seguirás viendo anuncios contextuales basados en tu pregunta actual. La clave está en reconocerlos inmediatamente y no confundirlos con recomendaciones objetivas.

Señales visuales:

Señales de lenguaje:

Truco técnico:

Pasa el cursor sobre cualquier enlace antes de hacer clic. Si la URL contiene muchos parámetros de seguimiento (utm_source=openai, click_id=..., ref=chatgpt), es definitivamente comercial.

6. Cuestiona, pregunta, contrasta

La medida más efectiva no es técnica sino actitudinal: mantén siempre una distancia crítica.

Estrategias prácticas:

¿La solución perfecta?

Con estos seis ajustes aplicados, los anuncios que veas serán contextuales (basados únicamente en tu pregunta actual) y no perfilados (basados en un retrato acumulado de quién eres, qué necesitas y cuándo eres más vulnerable a una sugerencia comercial).

No es la solución perfecta (nada lo es en un ecosistema donde el acceso gratuito se financia con la monetización de la atención y los datos), pero reduce significativamente la capacidad del sistema para construir ese perfil comercial detallado que las plataformas publicitarias ansían.

La ironía es evidente: necesitamos instrucciones técnicas complejas para recuperar algo que debería ser el punto de partida: conversaciones privadas que no se convierten automáticamente en oportunidades de negocio.

Si con las últimas novedades anunciadas por Google ya dijimos que entrábamos en la era de la IA personalizada, ahora lo hacemos en la de la inteligencia artificial comercial, donde incluso proteger tu privacidad requiere un manual de usuario.

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