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El Juli destaca grande e intenso y Morante brilla con el capote

El diestro sevillano José Antonio 'Morante de la Puebla', en una verónica en la plaza de toros de Manizales.
Mundotoro Manizales

13 de enero 2014 - 01:00

El Juli se llevó el mano a mano con el que concluía la Feria de Manizales. Se lo llevó con garra, con ferocidad, aplicada a una de sus definiciones que no es otra que la de grande o intensa. Así estuvo El Juli, grande, intenso. Lo hizo después de cortar tres orejas de dos de sus toros. El compromiso, la técnica y la firmeza de Juli fueron las claves de su éxito en este coso colombiano. Morante de la Puebla cortó una oreja al tercero de su lote después de que un público con ganas de verlo romper, ovacionase al sevillano que esperaba la salida del quinto sentado en el estribo. Ambos protagonizaron uno de los momentos más emotivos cuando compartieron tercio de quites en el que cerró plaza. Se lidió un encierro de la ganadería de Ernesto Gutiérrez de juego variado.

El Juli firmó una gran faena al segundo de la tarde. La decisión y el poder de la muleta del madrileño lograron sacar lo mejor de un toro al que metió en la canasta a base de ligazón y de engancharlo en cada muletazo. El público vibró con una faena de mano baja y mucha firmeza en la que hubo momentos de arrimón. Un soberbio Juli que dejó una buena estocada y cortó las dos orejas.

El Juli se mostró por encima de la condición del tercero de la tarde. Tras un inicio con doblones para llevarlo a los medios, el madrileño se inventó una faena y poco a poco fue enseñando al toro a embestir, que en los primeros compases se quedaba corto en el recorrido. De nuevo una gran muestra de didáctica y compromiso de Juli, que firmó tandas importantes y que de nuevo puso al público de acuerdo. Dejó casi media estocada y cortó una oreja.

Lo más emotivo del que cerró plaza y feria lo protagonizaron ambos toreros en el tercio de quites. Morante replicó a la verónica al madrileño después de que este hiciese un vistoso quite por lopecinas. Momento emotivo que gustó al respetable. Tras esto, El Juli de nuevo realizó una notable labor a un toro que tuvo menos transmisión y con el que hizo un gran esfuerzo. El público abroncó al palco por no conceder trofeo.

Morante recibió de forma exquisita al primero de la tarde. Lo lanceó a la verónica con gusto para sacarlo a los medios en un tercio muy jaleado. El toro no tuvo buena condición en la muleta y el sevillano no tuvo opción ante un primero de Gutiérrez áspero y complicado. Abrevió Morante por las pocas opciones que le ofreció el toro. Tardó en caer el después de que fallase con el acero. El viento fue un duro hándicap para Morante a la hora de lidiar al segundo de su lote. El que le tocó en suerte en tercer lugar tampoco colaboró lo suficiente y esto condicionó la labor del sevillano que no consiguió acoplarse y no estuvo a gusto ni con el viento ni con el toro. Lo intentó, le dio tiempo y aire, pero el toro no terminó de entregarse del todo, aunque la faena no cogió vuelo. Morante fue abroncado por cierta parte del público y ovacionada por otro sector.

El público animó con una fuerte ovación a Morante antes de la salida del quinto cuando el sevillano esperaba al toro sentado en el estribo. Morante correspondió al cariño de la mejor manera, con un precioso saludo a la verónica rematado con chicuelinas y una media con las que el público enloqueció. Dejó muestras de compromiso en una faena de muleta en las que logró momentos lucidos con un toro al que le faltó raza y que buscó refugio en tablas. Lo puso todo para ligar sus embestidas y tirar de él de manera voluntariosa y por encima de la condición del toro. Dejó una estocada entera y cortó una oreja.

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