EL PALQUILLO
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Un entretenido festejo de rejones cierra la Feria del Pilar

Ventura y Hernández consiguen un trofeo cada uno · Francisco Palha, que ha progresado notablemente, tiene pendiente como asignatura la suerte suprema

El rejoneador sevillano Diego Ventura se adorna con el sombrero tras clavar en banderillas.
Luis Nieto

17 de octubre 2011 - 01:00

GANADERÍA: Corrrida de Los Espartales, de desigual juego; el mejor, el que abrió plaza, muy noble. TOREROS: Diego Ventura, dos pinchazos, rejón y descabello (saludos tras ovación). Rejonazo (oreja). Leonardo Hernández, dos pinchazos y rejón (saludos tras ovación). Pinchazo y rejón (oreja). Francisco Palha, que tomaba la alternativa en España, pinchazo, rejón en los bajos y descabello (saludos tras ovación). Dos rejones, dos pinchazos y descabello (saludos tras ovación y aviso). INCIDENCIAS: Plaza de toros de La Misericordia de Zaragoza. Casi lleno.

El espectáculo de rejones que puso el punto y final a la sangrienta y dramática Feria del Pilar de 2011 resultó entretenido, con distintos pasajes interesantes a cargo de la terna compuesta por Diego Ventura, Leonardo Hernández y Francisco Palha, que tomó la alternativa en España. Los primeros cortaron cada uno una oreja y el portugués, pésimo con los aceros, fue ovacionado en su lote.

Diego Ventura, entregado en su actuación, realizó una faena con solvencia y oficio al manejable segundo. A lomos de Maletilla, fijó muy bien al astado en los primeros compases del tercio de rejones y en el de banderillas se mostró seguro en una faena que creció en intensidad y espectacularidad. Con el público entregado se vislumbraba premio seguro, que perdió el sevillano al fallar con los aceros.

Con su segundo oponente, un toro mansote y a menos, que acabó rajado en tablas, Ventura se batió el cobre como lidiador, con momentos espléndidos, como un par a dos manos.

Leonardo Hernández también colocó alto su listón de rejoneador con importantes registro lidiadores. Ante su difícil primero, su faena fue creciendo hasta llegar a un par a dos manos, subido en Xarope, que resultó espléndido. Se prevía premio cuando Hernández, por marrar con los aceros, se quedó sin trofeo.Con el otro, Hernández construyó una faena variada. En esta ocasión, mató de rejón eficaz y cobró una oreja.

El portugués Francisco Palha, quien ha progresado notablemente desde sus comienzos de temporada en España, tiene pendiente como asignatura la suerte suprema. En la línea clásica del toreo ecuestre portugués, Palha realizó las suertes con sobriedad e intentando la pureza en la ejecución. Con el nobilísimo astado que abrió plaza -el mejor del encierro- de nombre Mayordomo y con el que fue doctorado por Diego Ventura, Palha realizó una labor correcta, malograda con los aceros. En el cierre, de nuevo, apuntó buenas cosas, si bien faltó contundencia a su obra y fundamentalmente en la rúbrica del rejón de muerte.

La Feria del Pilar, que ha dejado excelsos pasajes artísticos, como la sublime y mágica faena de Talavante, pasará a la historia por la sangre y el dolor de un torero. Dolor que nos atraviesa el alma por ese rejonazo brutal del destino que ha puesto a prueba, nuevamente, la casta del jerezano Juan José Padilla, presente en todo momento en esta feria pilarica.

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