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El matrimonio que conquista la Cuaresma: la propuesta de Manducare en nuestro calendario

En el corazón de Sevilla, Manducare ofrece tapas que reinventan la tradición, destacando su famosa tosta de alboronía elaborada con mimo por Antonio, jefe de cocina.

Cuaresma con acento vanguardista: siete viernes, siete paradas imprescindibles en nuestro calendario de tapas

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El sabor del matrimonio que reinventa la vigilia en Sevilla / Carolina Rojas

La Cuaresma sevillana no solo se vive en la calle entre pasos y nazarenos, también se saborea en los locales que reinterpretan la tradición culinaria de la vigilia. Este año, Manducare se convierte en una de las paradas obligatorias para quienes buscan disfrutar de tapas innovadoras sin perder el respeto por los productos clásicos. Con un ambiente desenfadado, mesas altas y cerveza fresca, Manducare combina la cercanía del bar tradicional con la creatividad de la cocina contemporánea.

La tosta de alboronía: tradición y técnica

El plato protagonista de este segundo día del calendario de tapas de Cuaresma es su tosta de alboronía, un bocado que combina sabor, tradición y técnica artesanal. Antonio, jefe de cocina, explica que la base del plato es el llamado “matrimonio”: la unión de anchoa y boquerón sobre un pan de calidad, acompañado de un toque de alioli y la alboronía casera. Cada ingrediente se trabaja con mimo; el pescado se limpia cuidadosamente y la alboronía se prepara siguiendo métodos tradicionales que conservan todo el sabor del pisto original. El resultado es una tapa que sorprende por su equilibrio, textura y frescura, demostrando que la creatividad puede convivir con la tradición sin perder su esencia.

La tosta de alboronía de Manducare combina el clásico “matrimonio” con alboronía casera y alioli sobre pan de calidad, una propuesta que reinventa la vigilia con sabor y creatividad / Carolina Rojas

Otras tapas de vigilia

Además de la tosta, Manducare ofrece una carta variada pensada para la Cuaresma. Entre los clásicos destacan la pavía de bacalao y las albóndigas de bacalao con salsa de piquillo, que mantienen la esencia de la cocina de vigilia, mientras que los pescados variados, como los chocos y los adobos, aportan un guiño a la tradición sevillana. Pero el menú no se limita a lo esperado: las verduras se reinventan en creaciones como los crujientes de queso y puerro con mermelada de pimiento del piquillo o la alcachofa a la plancha. También hay platos fuera de carta que cambian semana a semana, como combinaciones de garbanzos con bacalao y langostino, que aportan frescura y dinamismo a la experiencia gastronómica.

En Manducare, la Cuaresma se convierte en un recorrido de sabores y texturas, donde cada plato refleja la pasión por la cocina y el respeto por los ingredientes. Entre cerveza bien tirada y tapas cuidadosamente elaboradas, Antonio demuestra que disfrutar de la vigilia en Sevilla puede ser una experiencia tanto tradicional como sorprendentemente innovadora.

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