Lina da vida a las tradiciones sevillanas en su nueva colección de complementos de inspiración flamenca
"Nos encanta que vengan clientas al taller y nos digan que usan un traje que en su día le hicimos a su madre porque más que un legado son historias y vivencias", comienza diciendo Rocío Montero, directora de la firma Lina Sevilla. Ella, junto con su hermana Mila, es consciente del importante legado que la firma ha dejado en la ciudad y cómo ha revolucionado el concepto moda flamenca. La historia de Lina es también la de las madres y abuelas y ahora de las hijas, que siempre han encontrado en la firma sevillana una especie de segunda casa en que acercarse a las tradiciones con cierto halo de ritualidad.
Ahora, la firma va un paso más allá con su nueva colección de complementos y busca trasladar esos rituales que envuelven al traje de flamenca o la mantilla al prêt à porter. Bajo el nombre de Movimiento, la colección es la evolución natural de su nueva propuesta de trajes de flamenca. Pañuelos de seda, complementos y cinturones, gorras y camisetas son las piezas con las que Lina busca trasladar la artesanía y la identidad de la firma al día a día. "Lo que pretendemos con esta colección es llevar la tradición a la vida cotidina, que cualquier mujer pueda llevar uno de estos complementos y sea una forma de expresión de la historia de Sevilla", asugura Rocío Montero.
Durante la presentación en el Hotel Querencia Sevilla, Rocío y Mila Montero desgranaron todos los detalles de esta nueva colección y presentaron una de sus colaboraciones más especiales para una de sus piezas más especiales: unos pendientes con una historia personal diseñados en colaboración con Paula Orfebres.
De la esquina de un pañuelo a unos espectaculares pendientes
Con esta colección, la firma deja claro que las piezas nunca son entes aislados, sino que tienen historia. Y no solo la de la clienta que las usa, sino de las propias Mila y Rocío Montero. Para una de las piezas más importantes de esta nueva colección, unos pedientes dorados de filigrana, las directoras de Lina partieron de un pañuelo de su propio padre, Francisco Montero. "El pendiente reproduce la esquina de un pañuelo y queríamos llevar ese detalle a la orejita de cada una de nuestras clientas", asegura Rocío Montero.
Con esa idea llegaron a la firma de orfebrería Paula Orfebres, que desde el primer momento supo captar la idea de ambas. "Ellas llegan con este pañuelo al que había que darle vida y eso hemos hecho, pieza a pieza y con un trabajo puramente artesanal", destaca Araceli Macarena Ruiz, directora de Paula Orfebres. El resultado, unos pendientes engarzados con los que Lina complementó sus propuestas d trajes de flamenca y looks de inspiración para este 2026 y que son un fondo de armario eterno para cualquier evento.
De la historia familiar al día a día
"Cada uno de nuestros diseños lleva mucha historia humana detrás, mucha tradición familiar y queríamos plasmar eso en complemento para día a día, hacer de que lo histórico fuera cotidiano", comenta Rocío Montero. En esa línea, la colección propone, no solo pañuelos de seda y los ya citados pendientes, sino también una línea de camisetas, gorras y cinturones bordados que mantienen la esencia más pura de Lina. "Hay que actualizarse y llevar la historia familiar de cada mujer a su día a día, porque la moda es perfecta en un perchero, pero vive cuando está en la calle", concluye Rocío Montero.
La colección ya está disponible, tanto en la web como su tienda de la calle Álvarez Quintero, 11.
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